A RIDE INTO THE MOUNTAINS

A ride into the mountains Ouya Android Xtreme Retro Pixel Art

Debo reconocer una debilidad especial por aquellos juegos en 2D cuyo control tiene cuatro ejes, esos en los que con un joystick mueves a tu personaje y con el otro disparas.

Berzerk, Geometry Wars o Bangai-O me chiflan porque son un reto para mi mermada capacidad de coordinación, y porque me fascina correr en una dirección mientras acribillo a los enemigos que me persiguen por la otra.

Y esa es la premisa de este minijuego chino, en el que con un pad manejas a tu alter ego y con el otro apuntas y disparas.

Un juego que adolece de algunos defectos técnicos – el mareante loop de las melodías, cuelgues inesperados en la versión de Ouya -, pero que, para compensar, incluye un par de aciertos que me han terminado de convencer de que es un título especial.

A ride into the mountains Ouya Android Xtreme Retro 2

El primer hallazgo radica en el manejo del arma – un arco que se carga y activa al estilo Angry Birds – con el pad analógico, de forma que liquidar bichos es mucho más intuitivo y divertido que en la pantalla del iPhone – el sistema nativo del juego -; es una vuelta de tuerca a una mecánica simple y requeteconocida, pero funciona bien y se ha implementado mejor, con la física del tiro bien hecha, disparos guiados y zarandajas del estilo.

El segundo punto a favor es que su estética y mecánica recuerdan mucho a otro de mis juegos fetiche de los ochenta, KaneMastertronic, 1.986 -.

A ride into the mountains Ouya Android Xtreme Retro 1

Aquí, como en el título de John Darnell, se trata de apuntar a pixeladísimos blancos móviles y esquivar obstáculos a caballo.

Aceptad mis disculpas, porque las valoraciones de esta reseña son muy subjetivas y apelo a muchas filias personales; pero, ¡ojo!, si os gustan Berzerk o Kane, y disfrutáis ajustando la parábola de vuestros disparos en Scorched Earh o Worms, no dejéis pasar A Ride into the Mountains.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.