ADVANCE WARS

De la mano de Intelligent Systems llegó a Game Boy Advance un cartucho sobresaliente, capaz de satisfacer las necesidades de estrategia del jugador más exigente.
Para ser francos, esta no era la primera vez que la saga hacía acto de presencia en una portátil de Nintendo, pues aquella mítica Game Boy original ya dispuso en su amplio repertorio de un Game Boy Wars en toda regla, un título que a grandes rasgos ya definía el rumbo a seguir por el resto de juegos venideros; esto es, programas de estrategia respetando los ataques por turnos que tanto gustan en Japón.
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Si bien como suele ocurrir con estos casos, el juego no llegó a traspasar las fronteras de su país de origen, lo que ocasionó que en el resto del mundo el célebre cartucho pasara relativamente desapercibido.

Las buenas críticas y el éxito cosechado no obstante sirvieron para que a finales de la década de los noventa Hudson, en colaboración directa con Nintendo, se animara a lanzar para Game Boy Color un remake del primer título que había visto la luz en el año 1.990.

Tomando como referencia a este mejorado Game Boy Wars 2, Intelligent Systems consiguió mejorar el producto dotándolo de un nuevo abanico de posibilidades jugables, añadiendo las consabidas mejoras gráficas y las siempre bien recibidas opciones de novedosa factura, que completaban un título muy recomendable que superaba holgadamente a los anteriores juegos comercializados dentro de la franquicia.

Tanto es así que cuesta incluso reconocer los elementos de los que se han servido en los programas anteriores para dar forma a este ya consagrado Advance Wars.

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A grandes rasgos el cometido del jugador volverá a pasar por afrontar una serie de misiones y diversos retos que vendrán impuestos por el bando contrario, al que deberemos derrotar ejerciendo el rol de general del ejercito que mejor se adapte a nuestras pretensiones.

Y todo ello respetando el clásico esquema jugable por turnos, en el que la pantalla queda partida facilitando el seguimiento de la acción a la par que hace posible controlar de forma más efectiva los distintos parámetros que puedan decantar la balanza hacia un bando u otro.

Este detalle además se ve ensalzado por un apartado visual soberbio, de un marcado estilo manga que contribuye a restarle seriedad a las distintas contiendas que tienen lugar a lo largo de la partida, con un colorido digno de mención.

Este particular look se adapta además con soltura a la interfaz del juego, realzando la aparición de otros tantos personajes que hacen acto de presencia de forma ocasional cuando precisan transmitir algún mensaje de interés y, más importante aún, permite un mayor dinamismo cuando se trata de gestionar los diferentes menús, algo de vital importancia para un título de estas características.

El mapa general por contra no supone ningún despliegue de medios ni resulta un alarde imaginativo, pudiendo considerarse austero en algunos casos.

Pero es preciso reconocer que cumple su cometido con creces, pues en todo momento nos brinda la información oportuna indicando los movimientos del bando opuesto, permitiendo organizar una estrategia en consecuencia previniendo así males mayores.

Este aspecto minimalista se ve contrastado con las espectaculares batallas acontecidas, que recurriendo al uso de la pantalla partida nos premian con unas secuencias que, pese a lo fugaces que puedan resultar, suponen un despliegue de medios, de una resolución tan brillante como atractiva.
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Y qué mejor forma de acompañar nuestra particular marcha en pos de gloria que con aquellas melodías de corte militar, adaptadas de la mejor forma posible al desarrollo de los numerosos enfrentamientos; sin olvidar aquellas músicas que sirven para amenizar los continuos menús que será preciso consultar de forma más o menos reiterada.
Gracias a los canales de samples del hardware de Game Boy Advance la empresa desarrolladora pudo permitirse el lujo de adornar a su juego con un apartado sonoro digno de toda loa y alabanza, muy superior a otras tantas creaciones disponibles para la recordada consola, si bien un pequeño lunar empaña el acabado final, y es que algunas melodías pecan de repetitivas.
Nada significativo sin embargo que impida al usuario disfrutar en todo su esplendor de las magnificas composiciones que nos acompañan en algunos de los momentos álgidos del combate.
Asimismo, Intelligent Systems no descuidó este aspecto, consciente de que algunas composiciones disponibles podrían resultar un tanto monótonas, permitiendo por tanto al usuario silenciarlas a placer, todo un detalle por su parte, siendo esta una opción muy poco explotada dentro del género.
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Una gran cantidad de sonidos complementan este notable apartado, ya sean de tanques o explosiones, entre tantos otros, dando como resultado un acabado que se antoja una delicia, más aún si tenemos presente la calidad media de sonido disponible para la mayoría de títulos comercializados en esta plataforma, lo que lo hace aun más notorio.
Pero si hay un elemento que destaque del conjunto, este es sin duda la jugabilidad con la que que se ha dotado al programa, capaz de hacer tambalearse los cimientos de otros tantos juegos de mayor prestigio disponibles para consolas más potentes; todos conocemos ejemplos, no es preciso citarlos aquí.
Siguiendo las directrices impuestas por los primeros títulos de la serie, basando su desarrollo en el clásico sistema por turnos que facilitará en gran medida adaptar nuestra estrategia en función de las necesidades puntuales que pudieran surgir, y atendiendo siempre a la posible respuesta por parte del bando enemigo, la previsión será siempre nuestro mayor aliado, pues elevada la IA del equipo controlado por la máquina dificultará en gran medida nuestras posibilidades de victoria, causando estragos entre las filas aliadas y diezmando a sus unidades; lo que se deriva siempre en un reto apasionante de una envergadura tal que precisará de nuestras mejores dotes estrategas, planteando siempre las justas dificultades como para impedir el avance pero sin llegar a desanimar al usuario, incitándole a mejorar su efectividad en el combate.
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Por ello resulta ampliamente recomendable emplearse a fondo durante las primeras misiones en las que se instruye al jugador sobre del arte de la guerra, pues incluso estas pueden llegar a suponer un reto de una envergadura considerable.
Esta contundente dificultad se complementa con una jugabilidad rica en matices, que alberga en su interior múltiples alternativas en las que son posibles una infinidad de estrategias a seguir y tienen cabida todo tipo de situaciones, como las siempre recomendables maniobras de distracción y las variaciónes del clima, pudiendo resultar como un elemento a favor o en contra del usuario, por citar tan solo algunos hechos posibles.
Pero ni las mejores opciones serían suficientes si su manejo se ve lastrado por un control complejo o ineficaz.
Por fortuna este no es el caso de Advance Wars, pues el control implementado resulta una delicia, permitiendo llevar a cabo las estrategias complejas, elaboradas y ricas en matices sirviéndose de apenas unos pocos botones.
Y para alargar aún más la vida del cartucho, al ya de por sí longevo modo principal hay que añadirle una sobresaliente opción que permite al usuario retar a otros tres compañeros de batalla, convirtiendo a estos divertidisimos combates en auténticas reyertas a cuatro bandas en las que la victoria está al alcance de muy pocos elegidos, por lo que la mejor diversión y una sana competitividad están de sobra aseguradas.

Intelligent Systems tuvo incluso la delicadeza de permitir esta opción sirviéndose de una única consola, siendo necesario alternar su control, un pequeño detalle significativo que muestra el énfasis y el interés vertido por la compañía trantando de exprimir en la medida de lo posible las capacidades de la máquina.

Todos estos detalles y muchos más alargaban la vida del título de forma considerable, pues a priori las posibilidades que ofrece el cartucho se antojan casi ilimitadas dentro del particular género al que está destinado.

RESUMIENDO

Muchísimas cosas podrían decirse de Advance Wars, y todas buenas, pues entre sus incontables virtudes apenas tienen cabida algunos efímeros defectos, si es que realmente pueden considerarse como tales

El título es largo, variado y divertido como pocos; además ofrece un amplio abanico de posibilidades jugables y es rico en opciones.

Técnicamente resulta una delicia, un claro ejemplo de cómo convertir lo difícil en sencillo, pues cuenta con un sistema de control soberbio, muy asequible, y una curva de aprendizaje que siempre supone un reto lo bastante atractivo como para tener presente la opción del fracaso.

E incluso ante el improbable caso de que se os quede corto el modo principal, siempre podéis recurrir al elaborado editor de mapas y, por supuesto, al completísimo modo multijugador.

Un cartucho de puro lujo que nada tenía que envidiar a otras grandes creaciones del género y que en cuanto a consolas portátiles se refiere no tenía rival, obviando sus continuaciones.

Tan solo un par de pequeños detalles le impiden alzarse con la nota máxima, pues la perfección resulta un objetivo raramente alcanzable en la vida cotidiana, así como en los videojuegos.

Por un lado, tenemos unas melodías que pueden pecar de repetitivas, aunque tratando de subsanar este mal menor, pues la calidad de estas resulta incuestionable, se le brinda al usuario la opción de silenciarlas.

De igual modo cabe destacar una dificultad bastante más alta que la media, que sin llegar a desesperar, puede ocasionar serios quebraderos de cabeza a más de un jugador.

Y es que es preciso reconocer que incluso algunos niveles del tutorial llegan a suponer un reto a tener en cuenta, lo que ya da una buena muestra de lo que os aguarda en futuras misiones.

Por todo lo demás, ser amante de la estrategia significa profesarle cierta devoción a este título, en el que un desarrollo siempre sorprendente, un acabado técnico digno de mención capaz de las mejores cotas de diversión, y un elevado número de opciones se dan la mano para formar un cartucho que bien puede calificarse como un pequeño objeto de deseo.

Pequeño en tamaño, que no en posibilidades.
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