¿AERITH O TIFA?. DIFÍCIL ELECCIÓN

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Hasta que cumples la mayoría de edad, la vida se divide en una serie de decisiones binarias que van determinando de forma inadvertida tu futura existencia adulta.

Barça o Real Madrid.

Ciencias o letras.

Y, si eres un aficionado a esto de los RPG, Aerith o Tifa.

No voy a desvelar a qué grupo pertenecía yo, pero hoy me doy cuenta de que ese tipo de encrucijadas, aparentemente inofensivas, son las que nos convierten en los hombres del mañana.

Dicho lo cual, Final Fantasy VII sigue siendo el espejo en el que se miran muchos juegos de rol, incluyendo también los de su compañía madre, Square Enix.

Un referente creado por dos factores: por un lado, el carácter de mito que rodea al título que hizo explotar el género de los J-RPG en Occidente, ganándose el cariño de incontables adeptos para siempre.

Pero también se impone la capitalización de la nostalgia, por la que Square sigue rentabilizando uno de sus mayores éxitos con películas, anime y juegos nuevos de acierto relativo.

Un producto mayúsculo, en definitiva, protagonizado – entre otros – por algunas féminas de sobrado carisma, como la curvilínea Tifa o encantadora Aerith, que a más de uno enloqueció durante el reinado de PlayStation.

La cuestión es que tamaña aventura planteaba alguna que otra disyuntiva entre ambas chicas; algo que argumentalmente se resolvía a las bravas.

Pese a todo, había que elegir sin que nadie lo dijera expresamente.

Y así, el joven usuario, imberbe y granulento, sabía que debía decantarse por una u otra, y rapidito, porque el desarrollo no daba excesivas opciones.

Aerith Gainsborough era la hija del profesor Gast y de Ifalna, una Cetra.

Una hermosa muchacha de apenas 22 años que atesoraba un poder inconmensurable propio de los Ancestros, lo que posiblemente explica la obsesión de toda una ralea de aficionados por aquella florista.

Si te gusta más Aerith, posiblemente te gusten las chicas tímidas de mirada infinita, los vestidos largos de colores pastel, y quizá, sólo quizá, también eres un poco pajerín.

No hace falta que nos compliquemos mucho la vida para corroborar esta teoría, en vista de la cantidad de mangas subidos de tono que la tienen como musa indiscutible.

Si eres más de Tifa Lockhart se pueden dar dos casos: o has vivido soñando con un icono femenino inalcanzable – pero del todo: estamos hablando de un videojuego – o eres un triunfador nato y estás leyendo este texto en una tablet de rubíes mientras esperas tu turno para entrar en la Cápsula de Entrenamiento de Supervivencia en Atmósfera Cero.

Un señor del cosmos.

Acaso un Máster del Universo.

Porque Tifa era el amor platónico, la que llevaba varios años de ventaja al resto de las chicas de su edad porque había dado el estirón, sorpresivamente, una noche de fiebre; y de inofensiva no tenía un pelo.

Su carácter no era el de la típica damisela en apuros tan frecuente en los juegos de su época, sino que se metía de buena gana en todas las mazmorras, como patrocinada por una bebida energética.

A estas alturas, estamos convencidos de que has recordado si eras de Aerith o de Tifa.

Pero como ahora ya no te dejas llevar por los impulsos esenciales, sino por otro tipo de algoritmos, no te vendrá mal conocer el currículum sentimental de ambas.

En el caso de Aerith, resulta evidente que tuvo un idilio amoroso con Zack Fair; un impetuoso SOLDADO que, de no haber desaparecido en combate, tampoco le habría dejado muchas opciones a su eterno compañero de correrías.

Sin embargo, parece que el bueno de Cloud también supo granjearse los favores de nuestra tierna heroína.

En cuanto a Tifa, tampoco pudo resistirse a los encantos del “rubiales” con ojos azules, pero que eso no sea un obstáculo para tí.

Ese tipo carece de personalidad propia, y tú puedes con eso y mucho más.

Sea como fuere, Final Fantasy VII no sólo ayudó a democratizar el género en nuestro viejo continente, sino que también nos hablaba, a una edad muy temprana, sobre la diversidad del ser humano.

Y en el caso que nos ocupa, sobre una chica dulce o expansiva – si bien luego nos demostró que se podían combinar ambas ideas, con inestables resultados -.

Vestido o minifalda.

Rotunda o sinuosa.

Aerith o Tifa.

Todas las opciones vitales, vaya, que al final se resumen en una sola.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.