ALICE MADNESS RETURNS

Las pesadillas no se han desvanecido por completo.
El sentimiento de culpa, así como la locura permanecen, y siguen atormentando a la desdichada y dulce Alicia.
Más de una década en la industria del videojuego es tiempo suficiente para que toda una generación de aficionados desconozca por completo un título tan relevante como American McGee’s Alice.
Sin embargo, aquel fabuloso plataformas disponible para PC marcó un punto de inflexión allá por el año 2.000.
A día de hoy podría parecer poco innovador, pero lo cierto es que basarse en uno de los cuentos infantiles más conocidos de la historia, y representarlo mediante una pesadilla interactiva plagada de sangre, vísceras y sufrimiento fue todo un logro para la época.
No en vano, la idea que todos teníamos de Alicia hace lustros comulgaba a la perfección con aquella que trató de imprimir Walt Disney en pleno 1.951.
Pero McGee consiguió erradicar para siempre aquel recuerdo bucólico, transformando a la inocente Alicia en un ser desequilibrado, siniestro y con un marcado estilo gótico.
Basta con decir que Tim Burton tomó prestado aquel esbozo para adaptar su propia versión del cuento a la gran pantalla, aunque mediante una narrativa infinitamente más moderada.
Y es que el diseño de sus lúgubres personajes, inspirados en el relato original, así como su funesta historia y el impresionante trabajo artístico de cada escenario rozaba la perfección.
Por fortuna es posible volver a disfrutar con aquella vitoreada entrega, porque aprovechando como excusa el lanzamiento de su secuela – que tuvo lugar once años después -, Electronic Arts quiso reeditar este clásico atemporal, destinado para la ocasión hacia las consabidas plataformas descargables.
Si bien es justo recalcar que el juego venía de regalo para los compradores del nuevo episodio.
Llegados a este punto, pasaremos a centrar nuestras miras en la anhelada continuación de McGee’s Alice, cuyo desarrollo corrió a cargo de Spicy Horse, un equipo situado en la ciudad de Shangai, que a la postre estuvo moldeando esta fastuosa y siniestra aventura durante casi una década, dando forma a uno de los títulos más recomendables, pero también terroríficos y grotescos, de todos cuantos vieron la luz en el año 2.011.

El primer elemento que llama poderosamente la atención en Alice Madness Returns es con toda probabilidad su excelentísimo doblaje al castellano, que aquí no se limita a las voces o textos que aparecen en pantalla, sino que se extiende a las texturas de cada escenario.
Sin olvidar que nos estamos refiriendo a un programa de inusitada duración para el género al que pertenece, pues exigirá una veintena de horas para su resolución, a las que es preciso sumar muchas más si se pretende completarlo en su totalidad.
Respecto a la trama, da comienzo tras los acontecimientos que tuvieron lugar en la correría original, concretamente un año después, en tanto Alicia mantiene quebrada su mente debido al trágico incendio que acabó con la vida de su bienamada familia.

Con la finalidad de aclarecer qué sucedió aquella fatídica noche y disipar las pesadillas que la atormentan, la sufrida protagonista acude con relativa frecuencia a un centro habitado por jóvenes problemáticos situado en Londres, en plena época victoriana, donde un afamado psicólogo pretende hacerle olvidar todo lo relacionado con aquel tortuoso acontecimiento.
Huelga decir que a lo largo de seis extensos episodios desfilarán personajes de todo tipo y pelaje, desde prestigiosos doctores hasta prostitutas y chulos de extrañas costumbres y dudosa reputación; aunque todos ellos estarán relacionados de algún modo con el inclemente pasado que persigue a la atípica heroína.
Y así, el juego alternará entre la vida real y el mundo imaginario de Alicia, donde tendrá lugar la acción.
Pero, independientemente de la realidad afrontada, el objetivo será idéntico: resolver el misterio que concierne a la muerte de sus familiares y recuperar en la medida de lo posible la cordura, estrechamente ligada al País de las Maravillas, que parece derrumbarse por momentos.

Así nos lo confirma el siniestro Gato de Cheshire, mediante un diálogo poco esperanzador.
– “No he venido buscando pelea“, insiste Alicia.
-“Pues es una lástima, porque hay una que te está buscando a ti“, responde siempre sonriente el malicioso gato.
En efecto, es algo que pronto quedará en evidencia, pues el juego se revela durante los primeros compases como un desgarrador título de acción, donde las plataformas gozan de un protagonismo casi absoluto.
No obstante, dichas plataformas son lo bastante originales, variadas y complejas.
El País de las Maravillas se perfila como el entorno ideal para cualquier diseñador de niveles: corrientes de aire por doquier, puertas de reducido tamaño, extensiones infinitas, plantas gigantes, construcciones de diseño imposible, y un largo etcétera.
Por fortuna, Alicia ha sido bendecida en su periplo con todo tipo de movimientos y ataques, sencillamente deliciosos, que le permiten afrontar con garantías las dificultades del terreno: saltos repetidos en el aire, la capacidad de planear largas distancias empleando para ello su falda, de disminuir a placer su tamaño, e incluso incrementarlo de forma dantesca si la situación así lo requiere.
Estas acciones resultan de especial utilidad en el terreno de las plataformas, pero también en el campo de batalla, y las múltiples opciones que encierran le otorgan a la aventura una profundidad pocas veces vista, en parte posible gracias a sus encarnizados enemigos y al elevado repertorio de armas disponible, que van desde la Espada Vorpal – una suerte de cuchillo ensangrentado – hasta Molinillos de Pimienta – que aquí cumplen la función de ametralladoras -, Bombas de Relojería o mazas medievales con forma de Caballitos, por citar tan sólo algunos ejemplos posibles.
Por si fuera poco, cabe la posibilidad de evolucionar todas y cada una de estas armas de forma progresiva.

Al poderoso armamento se suma el denominado Modo Histeria, disponible cuando la barra de salud está al mínimo, provocando que Alicia se torne en un ser desquiciado que causa estragos entre las filas rivales.

La exploración, no obstante, es otro de los alicientes que plantea el título, pues como todo buen plataformas incita a la recolección de múltiples objetos, entre los que destacan los recuerdos de Alicia, repartidos entre rosas rojas, dientes, botellas, morritos de cerdo, …
Y todo ello engalanado mediante un apartado gráfico preciosista, no exento de fallos menores, pero aún así digno de toda loa y alabanza, que rebosa talento y genialidad apartes iguales, en el que brillan con luz propia cuantiosos dementes, amén de otros personajes tradicionales con su labor alterada.
En definitiva, la excusa ideal para dejarse llevar y profundizar en la personificación misma de la locura.

EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
Curiosamente, uno de los cuentos infantiles más aplaudidos de la historia surgió de forma espontánea y casual.
La calurosa tarde del 4 de julio de 1.862, el célebre matemático Charles Lutwidge Dogson – popularmente conocido como Lewis Caroll – quiso amenizar un paseo a través del Támesis mediante la invención de un atípico relato, con el que pretendía distraer a las hijas de un matrimonio amigo.
Las tres hermanas respondían al nombre de Lorina, Edith y Alice Liddell.
En un primer momento decidió titular aquella narración como Las aventuras subterráneas de Alicia en el País de las Maravillas, un libro que el propio Caroll dedicó a la joven Alice.
El resto ya es historia: el desmesurado éxito de aquella novela provocó que se tradujera a multitud de idiomas, y animó al autor a publicar en 1.871 su continuación, titulada A través del espejo y lo que Alicia encontró allí.
Por descontado, ambos libros ocupan un lugar de honor en la literatura universal, siendo considerados obras maestras, y no necesariamente destinados al público infantil, pues abundan en ellos dobles sentidos, juegos de palabras, y expresiones muy propias que dificultan enormemente su traducción a otras lenguas.
Su interés es tal que su repercusión perdura hasta nuestros días, llegando a calar muy hondo entre los poetas, matemáticos e incluso psicólogos.
Y es que la obra original resulta tan profunda y desconcertante que se ha versionado, con más o menos acierto, en repetidas ocasiones.
Aunque con toda probabilidad nosotros la asociamos con aquella película gestada en el seno de Disney en 1.951, en la que se aunaban ambas novelas de forma inocente y entrañable, distanciándose así de la historia en que se basa.
Desde entonces algunos films se han mantenido fieles a la trama y otros se han permitido excesivas licencias, como la anteriormente citada versión de Tim Burton.
Respecto a los videojuegos, es necesario recomendar encarecidamente la popular adaptación de dicha película para Nintendo DS, que dio lugar a un irresistible título en gloriosas 2D.
Pero la influencia de Alicia va mucho más allá de los largometrajes o los juegos, y su repercusión se hace notar también en el mundo de la música, con melodías del calibre de “I am the walrus“, de los Beatles; “Sunshine” de Aerosmith, “Tweedle Dee & Tweedle Dum“, del mismísimo Bob Dylan, o “Eat Me Drink Me“, compuesta por el simpar y polémico Marilyn Manson.

Siguiendo con las curiosidades, también merece la pena rescatar las ilustraciones del fecundo Salvador Dalí y los cómics de Lost Girls, por cortesía de Alan Moore.

UN MUNDO INFERNAL

En los albores del año 2.000 vio la luz American McGee’s Alice, por obra y gracia de Electronic Arts, que a la postre fue la compañía encargada de editarlo.
De aquel glorioso lanzamiento quedó para la posterioridad una anécdota bastante curiosa, que repercute de forma directa sobre su continuación.
Y es que en la portada original se mostraba a Alicia sosteniendo un afilado cuchillo, aunque en la versión final se prescindió de tan mortífera arma en favor de un bastón de hielo o una inocente baraja de cartas, en un intento por disimular el carácter brutal y negativo que atesoraba aquella aventura.
Pasados once años Alicia volvía a empuñar aquella nefasta herramienta en la portada, a modo de venganza por la afrenta que supuso tan desafortunada censura.

Por último, y aún a riesgo de repetirme, es justo recalcar la gloria mundana conquistada por el juego original, convertido con el paso del tiempo en todo un clásico, en el que se relatan los hechos narrados en las novelas del insigne Lewis Caroll.

A saber: el incendio de la casa del matrimonio Liddle, su trágica muerte y la estancia en el internado de la pobre Alicia.
Lustros después el País de las Maravillas volvía para reclamar el regreso de Alicia, aunque en esta ocasión todo había cambiado a peor…

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