ALIEN SOLDIER

Al parecer, Treasure encargó un estudio para saber cuánto se divertían sus clientes cuando jugaban a sus títulos, y descubrió que donde más disfrutaban, invariablemente, era en la lucha contra los jefes.

Si eso era así, ¿por qué no desarrollar, entonces, un juego que consistiera esencialmente en reyertas contra final bosses y poco más?.

Alien Soldier fue el principal beneficiado de esta forma de pensar, puesto que era un shoot’em up de desplazamiento lateral que, en muchos aspectos, representaba el punto álgido del trabajo ejemplar de Treasure durante la época de Mega Drive.

Con treinta y un jefes repartidos por los veinticinco niveles, ofrece una de las experiencias más intensas y emocionantes de todas las de su género, y una retahíla de engendros que el héroe, Epsilon Eagle, debe esquivar y derribar a tiros.

Sólo hay dos niveles de dificultad, superfácil y superdifícil, pero la verdad es que el juego resulta extremadamente exigente en ambos casos.

La principal diferencia entre los dos es que en el último no se puede guardar la partida, ni hay continuaciones que valgan.

Dicho lo cual, Alien Soldier era bastante menos accesible que el anterior clásico de Treasure, Gunstar Heroes – 1.993 -, pero, aun así, ostenta un sistema combinatorio de varias armas parecido que se debe aprender a usar y dominar si aspiras a finalizar el juego.

Alien Soldier, que se lanzó al mercado durante los últimos años de vida del sistema, es ahora uno de los títulos de Mega Drive más caros, puesto que tuvo una tirada reducida y nunca llegó al mercado estadounidense.

Por fortuna, hoy en día también está disponible a través de distintos servicios de descarga.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.