ALIENS EN PLAYSTATION (PARTE 1)

El estreno de Alien: Covenant, la nueva precuela de la saga, vuelve a poner de actualidad a los Xenomorfos.

Así que hoy nos ha dado por repasar la trayectoria de estos seres terroríficos en las consolas de Sony.

Si hay un género que defina a la saga Alien en los últimos tiempos, ese es el de los shooters subjetivos; un estilo afianzado por títulos como Alien Trilogy – 1.996 -.

Este juego para PlayStation toma elementos de las tres primeras películas, y en él encarnamos a la Teniente Ripley, enviada a una lejana colonia en busca de supervivientes del estallido Alien.

El gran acierto de Alien Trilogy era su ambientación, 100% Alien: la opresión de recorrer pasillos e instalaciones mientras escuchas el “birip, birip” del sensor de movimiento, que te indica que el alien está a la vuelta de la esquina.

Alien Trilogy tuvo ventas aceptables y el honor de convertirse en uno de los juegos de referencia en la primera consola de Sony.

Hubo que esperar cuatro años para que los Aliens regresaran a PlayStation con Alien: Resurrection – 2.000 -, basado en la cuarta entrega de la saga.

Alien: Resurrection iba a ser un Survival Horror al estilo de Resident Evil, pero ese concepto fue desechado para empezar de cero, esta vez en forma de juego en primera persona.

Alien: Resurrection tuvo unas ventas irrisorias, fruto sobre todo de salir en un mal momento: en 2.000 todo el mundo se había olvidado de la película – estrenada tres años antes -, y la nueva PlayStation 2 ya era una realidad.

Con todo, los usuarios de PSOne pudieron disfrutar de un juego intenso, pionero en el uso de los dos sticks del mando para apuntar y desplazarse, y con una dificultad de lo más hardcore.

Sorprende que, en los más de diez años de historia de PlayStation 2, tan sólo pudiéramos exprimir un juego de Alien.

Aliens Versus Predator: Extinction – 2.003 -, que no se basaba en ninguna película, sino en una saga nacida en los cómics: Alien Vs Predator.

Se trataba de un juego de estrategia en tiempo real, centrado en combatir unidades enemigas y defender nuestra base.

Un título modesto pero que ofrecía muchas horas de diversión, gracias a la variedad de personajes y sus habilidades: podíamos “plantar” Aliens en humanos por medio de Facehuggers, camuflarnos con el entorno como Predators o usar la potencia de fuego de los Marines.

La serie Alien Vs Predator siguió su curso, y en 2.007 llegó a los cines su segunda película, Alien Vs Predator: Requiem.

El filme tuvo su contrapartida jugable, esta vez para PlayStation Portable.

Alien Vs Predator: Requiem fue un juego de acción en tercera persona, en el que controlábamos a un Predator con la misión de erradicar la población Alien.

Soso, fácil y visualmente poco atractivo, este UMD fue otro de tantos títulos mediocres basados en una película.

La saga Alien Vs Predator ya triunfó en PC con sendos shooters subjetivos, en los que podíamos manejar a un Alien, un Predator o un Marine.

Ese es el esquema que se quiso traer a PlayStation 3 con Aliens Vs Predator – 2.010 -, fruto del trabajo común de Rebellion y SEGA.

El juego ofrecía tres historias entrelazadas, cada una con su propio estilo.

Así, la campaña del Alien se basaba en el combate cuerpo a cuerpo; la del Predator optaba por el sigilo; y la del Marine era la más parecida a un shooter tradicional.

Con estos mimbres el juego tenía todas las de ganar, pero lo cierto es que el resultado no fue el esperado.

Tuvo unas ventas pasables, tan tibias como la mayoría de comentarios: no estaba mal, pero tampoco terminaba de explotar su enorme potencial.

Para su siguiente juego en PS3, la saga volvió a sus raíces: sólo Aliens, nada de invitados especiales.

El proyecto Aliens: Colonial Marines se remonta nada menos que a 2.001, con Fox Interactive y Electronic Arts trabajando en un shooter subjetivo protagonizado por los célebres United States Colonial MarinesUSCM -.

Este título no salió adelante, pero en 2.006 SEGA se hizo con los derechos de la saga, encargando a GearboxBorderlands – un juego con el mismo concepto.

Pese a lo prometedor que parecía, cuando el título salió a la venta en 2.013 la decepción fue mayúscula: una IA lamentable, gráficos pobretones, montones de bugs… ¿Cómo era posible que, después de siete años de desarrollo, Gearbox hubiese alumbrado algo así?.

Una filtración desveló que, presuntamente, el estudio había estado cobrando de SEGA pero desviando esos fondos y recursos a la elaboración de la saga Borderlands, mientras Colonial Marines languidecía.

Cuando lo supieron en SEGA, decidieron poner el proyecto en manos de estudios externos, que hicieron lo que buenamente pudieron con el material disponible.

Sin duda, todo un culebrón que resulta mucho más divertido que el propio juego.

Después de dos varapalos, hacía falta un auténtico revulsivo para que la saga Alien brillase de nuevo en las consolas.

Por suerte, los británicos Creative Assembly dieron con la solución: volver a los orígenes, en concreto a la primera película de Alien.

El filme de Ridley Scott fue la base para Alien: Isolation – 2.014 -, un shooter subjetivo protagonizado por Amanda Ripley – hija de la añorada Ellen Ripley -.

La película de 1.979 no sólo sirvió para dar lugar a una excelente ambientación retro, sino también para un planteamiento ideal: en lugar de centrarse en el combate, el juego pondría el peso en el sigilo y el terror.

Y es que, al igual que el largometraje, sólo vemos a un Alien… ¡Pero qué Alien!.

Invencible, temible y letal, siempre poniéndonos contra las cuerdas.

Todo un acierto, corroborado por el éxito del juego: Alien: Isolation recibió grandes críticas, múltiples premios y unas ventas más que positivas.

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