¡ASCO DE JUEGO!

Computer Game Pixel Art Xtreme Retro

Es raro que recomiende un blog de actualidad.

A excepción de aquellos en los que escriben mis amigos, suelo hacerlo en contadas ocasiones.

En primer lugar porque leo muy pocos.

Las páginas web las carga el diablo, y cada cual tiene sus gustos.

Otra cosa son los blogs de temática retro, con juegos clásicos y asuntos similares; cosas que a uno le parecen poco conocidas o injustamente olvidadas.

Tampoco faltan autores jóvenes o nuevos que me deslumbran, ni lectores que me piden consejo sobre determinadas lecturas.

En situaciones así, suelo decantarme por sitios como Sega Memories y similares.

Casi todos extranjeros, para qué negarlo.

En España, por norma general, mis labios están sellados.

O casi.

Por una parte, no estoy muy al tanto, pues suelo frecuentar las mismas páginas, por todos sobradamente conocidas.

Por la otra, no me gusta ser responsable de nada.

Ni de lo bueno, ni de lo malo.

Bastante tengo encima con lo mío.

Hoy, sin embargo, debo saltarme la norma.

Y lo hago porque ni conozco al autor, ni creo que me lo tropiece nunca.

Responde al seudnimo de Guifo, y debe ser poco más o menos de mi quinta.

O eso se deduce de sus textos.

Lo descubrí hace poco, de pura casualidad, aunque debe llevar varios años en activo, y lo hojeé más por curiosidad que por otra cosa.

Pensaba dedicarle diez minutos pero me lo leí casi del tirón, hasta el último artículo, tras haberme revuelto en repetidas ocasiones, conmovido e inquieto, en el sillón.

Luego me levanté pensando: “ahora me toca escribir algo, y así de caliente tengo dos opciones; deshaogarme y engrosar la sección del Basurero, para que algunos aficionados se acuerden de mis muertos más frescos, o bien escribir un artículo hablando sobre este peculiar blog“.

Así que ya ven, me he decidido por el blog.

Su contenido: varios relatos escritos de forma muy limpia, sin adornos.

Al grano.

Prosa seca y cortada, casi documental.

Y trata, como no podía ser de otro modo, sobre juegos relativamente desconocidos, analizados desde otro punto de vista y en clave de humor.

Todo cabe en ellos: las sinrazones, las sufridas víctimas – léase afanados jugadores -, la memoria, el presente, el miedo, la vileza, la desesperanza y la derrota.

Una recopilación de ensayos que, pese a su tono alegre y dicharachero, plantean al tiempo una sombra densa de tristeza y amargura.

Créanme: no hay discurso, información, análisis ni retórica alguna que logre transmitir de forma tan contundente, ni estremecedora, el hecho de haber profundizado en semejante bazofia.

Aquella que tiende a pasar desapercibida ante el velo de la inocencia, y nunca sale a relucir en tantas otras páginas web, dedicadas a ensalzar cuanto título pasa por sus manos.

Unos juegos, en definitiva, de escasa ambición y funestas intenciones, que invitan al aburrimiento y, peor aún, a padecer un cáncer moral en el alma.

De algo a lo que el silencio de tantos años, el paraguas de las complicidades cruzadas, la cobardía y la infamia, siempre presentes y nunca desnudas, no han hecho sino pudrir y enquistar como un absceso.

Sin que le tiemble el pulso, desgranándo con mucha calma cada juego, el autor nos habla precisamente de todo aquello de lo que no suele hablarse.

No sabía mucho hasta ahora, como digo, de Guifo ni de su blog.

Pero resulta evidente que es un escritor solvente, y respetado por algunos de mis amigos.

Tampoco sé si le caigo bien o mal, si ha leído algo de Xtreme Retro o la difunta Old School Generation.

Poco importa.

Lo realmente importante es que hoy se merece esta página más que yo.

Por eso se la dedico.

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About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.