AZURE DREAMS

Tras el notable éxito cosechado por los magníficos Suikoden y Vandal Hearts tanto en USA como Japón, y en menor medida también en el viejo continente europeo, Konami volvió a la carga con su tercer RPG para PlayStation, al que felizmente bautizaron como Azure Dreams.

Un título que, dicho sea de paso, había causado una gran expectación entre los aficionados al género y en verano del 1.998 dispuso de su versión PAL, aunque sin la necesaria traducción a nuestro idioma.

Pese a ello, resulta de agradecer que al menos la compañía desarrolladora procurase reafirmar la existencia de este tipo de juegos en nuestro país.

Respecto a esta codiciada aventura, ofrece una atractiva mezcla de hasta cuatro clásicos pertenecientes al género como pueden ser el Chocobo’s Dungeon, Monster Rancher, Suikoden y el mismísimo Vandal Hearts, donde existe la agradecida posibilidad de criar sendos monstruos para que luchen en lugar del propio héroe, en combinación con otros elementos habituales de los RPG’s más clásicos.

Cabe destacar que Azure Dreams está recreado mediante un eficiente engine 3D con personajes en 2D – tal como ya sucedía en los soberbios Grandia, Vandal Hearts o Xenogears -, e incluye la nada despreciable cantidad de un centenar de escenarios que se componen aleatoriamente en cada partida, dando lugar a más de 100 horas de juego en las que cobran especial relevancia hasta 50 clases de monstruos bien diferenciados entre sí, una veintena de engendros que servirán a modo de mascota y tranquilos combates por turnos.

Precisamente ahí reside uno de los principales atractivos del título, pues resulta posible comprar o recoger sendos huevos que, una vez eclosionen, darán como fruto a un ser que ayudará o protegerá al protagonista en los momentos de necesidad.

En este sentido las criaturas resultantes equivalen a una suerte de mascota virtual, pues según sea el trato recibido potenciarán unas habilidades u otras.

Con todo, es justo reconocer que a la hora de utilizarlas en los sosegados combates de tipo tablero, la representación gráfica de los hechizos no alcanza la espectacularidad deseada.

Otro de los grandes atractivos de esta aventura consiste en mejorar la calidad de vida del joven protagonista, para lo que podrá elegir a su correspondiente pareja entre siete hermosas mujeres e incluso planificar su vida amorosa, al tiempo que afianza el progreso de la ciudad mediante la construcción de bibliotecas, teatros y otras zonas dedicadas al ocio, tales como hipódromos, boleras o incluso casinos.

Tristemente, sus muchas virtudes no consiguieron eclipsar algunas de sus carencias, pues al combinar el rol clásico con ligeras pinceladas de estrategia Konami dio lugar a un título ciertamente extraño, al menos para el público occidental.

En el momento de su lanzamiento, Azure Dreams fue junto con The Granstream Saga uno de los pocos RPG’s completamente en 3D, lo que se traduce en la posibilidad de rotar la cámara al antojo del usuario; aunque por contra el tratamiento gráfico que ha recibido por parte de sus creadores se evidencia un tanto descuidado.

Sirva a modo de ejemplo el pueblo central, que resulta parco en detalles de calidad, siendo casi todas las construcciones meros bloques poligonales que a duras penas se diferencian por algún elemento insignificante.

Aunque por fortuna las bondades de las 3D si se hacen notar a la hora de luchar y organizar las tropas disponibles, como si de un tradicional juego de tablero se tratara, para estudiar así la distribución de los enemigos.

Sin embargo, debido a su extrema lentitud, su mejorable apartado gráfico – no olvidemos que PlayStation contaba en su catálogo con algunas obras del calibre de Final Fantasy VII o el primer Alundra por aquel entonces -, sus textos en inglés y su extraño desarrollo, Azure Dreams no pudo consolidarse como el éxito que habría podido ser, en parte debido a la encarnizada competencia reinante.

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