BANJO-TOOIE

Banjo-Tooie es uno de los ejemplos más icónicos y atractivos del boom de las plataformas 3D a finales de los años noventa.

Puede que no sea el mejor: su predecesor, Banjo-Kazooie, tenía imaginación e ideas de las que Banjo-Tooie carece.

En su lugar, este se construye sobre sólidos cimientos, lanzando al jugador a universos tridimensionales incluso más amplios y atractivos, y con más abalorios, joyas y tesoros con los que asaltar su visión periférica.

Pero esto no quiere decir que sea un juego poco ambicioso, nada más lejos de la realidad.

Gracias a su desconcertante mezcla de diferentes elementos de juego, movimientos y coleccionables, Banjo-Tooie es mucho más expansivo que Banjo-Kazooie, llegando aun a la extremada complicación.

Los propios niveles, debido a su amplitud, necesitan teletransportadores para navegar, pero están menos poblados que los de su predecesor.

Cada uno de ellos contiene un extraño matamarcianos que parece existir sólo para mostrar el poderío de Rare con la tecnología de Nintendo 64, como si los sofisticados efectos de iluminación y los vastos niveles abiertos necesitaran demostrar algo.

Banjo-Tooie es irresistiblemente imaginativo, pese a no llegar a los niveles de su glorioso antecesor, y está lleno de minijuegos, personajes e ideas.

Podría medirse, por ejemplo, con las ágiles acrobacias de Mario, y su mundo se dibuja con trazos más gruesos y multicolores.

Cada nivel esconde una transformación secreta, convirtiendo a Banjo en una extraña selección de formas alternativas, desde un detonador hasta una lavadora o un pequeño dinosaurio: Banjo-Tooie no es lo que se entiende por humor sofisticado, pero es único, de una rareza extrema.

Conviene destacar que también ha resucitado con Xbox Live Arcade, con una imagen más suave y con una operatividad ligeramente alterada para adaptarse al mando de Xbox 360.

Pero, afortunadamente, aún retiene la rareza del original.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.