BARBARIAN: THE ULTIMATE WARRIOR

Hete aquí un magnífico juego de lucha que en el lejano 1.987 hizo historia, comenzando por su fastuosa portada.

Una portada, dicho sea de paso, cuyo principal atractivo resulta más que evidente.

Me estoy refiriendo a la hermosa María Whittaker, una afamada modelo que causó furor en Inglaterra, debido principalmente a su esbelto cuerpo y estilizada figura, que dejaba bien poco a la imaginación.

O dicho de otro modo, que posaba desnuda con relativa frecuencia.

Por aquel entonces los aficionados al sector estaban acostumbrados a insulsas carátulas, o en el mejor de los casos sugerentes ilustraciones, por lo que el principal reclamo de Barbarian no pasó inadvertido, e incluso convulsionó algunos países extranjeros.

Otro título quizá no habría superado el impacto inicial, contentándose con la polémica conseguida, y muy posiblemente a día de hoy sería recordado más por su genuina modelo que por los logros cosechados; pero es que Barbarian rezuma calidad por los cuatro costados.

Empezando por sus apasionantes y verosímiles movimientos – que tienen más de un elemento en común con el sobresaliente The Way of the Exploding Fist -, el programa y su peculiar sistema de combate, basado en el uso de armas, no deja lugar a dudas sobre el mimo y cuidado extremo que vertió su diseñador, nada menos que Steve Brown – el célebre creador de la saga Cauldron para más señas -.

Tanto es así que en primer lugar se filmaron los distintos movimientos, para a continuación proceder a su detallado estudio y exquisita representación en pantalla, dotándolos de un aspecto magistralmente pixelado.

Todo ello enderezado por la violencia explícita que conllevan algunos ataques, como la efectiva acción inspirada en el largometraje de Conan: el Bárbaro, y que a grandes rasgos consiste en decapitar al sufrido rival de forma inesperada.

Pese a que las diferencias de colorido resultan notables entre las numerosas versiones existentes, afortunadamente la mecánica del combate sí mantiene su intensidad intrínseca en todas ellas.

De esta forma se conseguía endulzar un juego cuyo recuerdo permanece inalterable para la posterioridad.

Incluida su majestuosa portada.

BARBARIAN II: THE DUNGEON OF DRAX

Apenas un año más tarde, concretamente en el 1.988, hizo su estelar aparición la esperada secuela, cuya portada corría a cargo de la sinuosa María Whittaker una vez más.

Aunque en esta ocasión la indefensa princesa acaparaba un mayor protagonismo al verse convertida en una aguerrida luchadora, en un título donde los numerosos combates eran tan sólo un elemento más del conjunto.

Sin olvidar un original desarrollo basado en la exploración, así como la aparición de flamantes enemigos.

Y pese a que no consiguió superar a la entrega original, si repitió un nuevo, rotundo y merecido éxito.

Por último, aquí os dejo un enlace desde el que podréis rememorar ambas aventuras.

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