BATTLETOADS

El juego desarrollado por la todopoderosa Rare, que tantísimas alegrías les brindó a los usuarios de Super Nintendo y Nintendo 64, y que en la actualidad trabaja en exclusiva para la compañía de Microsoft, si bien no ha llegado a repetir los éxitos de antaño, fue lanzado al mercado en el año 1991, y originalmente estaba pensado para la consola de NES, que contaba con una buena base de usuarios.

Fue tal el éxito que cosechó el título, que en los años que siguieron, aprovechando la aparición de nuevas consolas de 16 bits, se lanzaron conversiones para la práctica totalidad de sistemas disponibles en la época, que consistían en consolas portátiles, Game Boy y Game Gear, la nueva consola de 16 bits que gozaba por aquel entonces de una gran popularidad, Mega Drive, e incluso ordenadores, como fue el caso del Amiga.

Para tratarse de un juego originalmente diseñado para una plataforma de 8 bits, lo cierto es que el título resultó ser realmente competitivo a la par que innovador dadas las posibilidades que ofrecían las máquinas disponibles en el mercado.

Es evidente que Battletoads imita en cierta medida la estética de las famosas Tortugas Ninja, que gozaban de gran fama y popularidad por aquel entonces, hecho que se ponía en evidencia en los slogans publicitarios del juego en cuestión.

A grandes rasgos, Battletoads se trata de un beatem up de corte clásico y avance con scroll lateral, que invita a los jugadores a cooperar mientras machacan a todo bicho viviente que es posible cruzarse por el escenario, con un ritmo de acción frenético y desenfrenado, al que para añadirle más variedad se mezclaban distintas fases bien diferenciadas entre sí, como las pantallas en moto o de caída vertical, aunque con el denominador común de la acción más salvaje entre todas ellas.

La historia nos propone elegir una de las tres ranas disponibles, dos en la versión de NES, que tienen como finalidad salvar a una bella princesa de las garras de un malvado imperio.

Realmente, no hace falta nada más para poner al jugador en situación.

Es preciso destacar que lograr finalizar el juego supone toda una hazaña, pues al ya de por sí considerable tamaño de los escenarios, hay que añadirle una dificultad endiablada, como era habitual en los juegos de la vieja escuela, si bien en este título se encontraba realmente acentuada. Y es que, avanzar por determinadas pantallas, puede convertirse en un verdadero infierno.

La gama de movimientos de que disponían los personajes era realmente variada, permitiendo incluso correr por los distintos escenarios, pudiendo combinar esos movimientos para efectuar golpes más contundentes. Pese a que este hecho puede parecer vanal, lo cierto es que en los primeros títulos de este género en plataformas de mayor potencia no era posible esta opción, si bien en futuras secuelas no se dudó en implantarla, como es el caso, entre tantos otros, de la famosa saga Streets of Rage.

Las animaciones de las ranas por su parte están realmente conseguidas, y desbordan simpatía a la par que violencia en toda su crudeza, permitiendo al jugador, por ejemplo, agarrar a los enemigos del escroto, lanzarlos fuera del escenario, o patearles el culo, literalmente, entre una amplia gama de acciones disponible en función del enemigo al que nos enfrentábamos.

Todo ello engalanado con un peculiar sentido del humor más propio de los comics que de los videojuegos, al que contribuía sin duda el elaborado apartado gráfico, colorido y detallado como pocos.

RESUMIENDO

Todas las versiones disponibles destacan por su gran calidad gráfica, entre las que sobresalen las versiones disponibles en Mega Drive y Amiga CD 32, que contaban con un acabado impecable, pero es que las versiones existentes en las consolas de 8 bits, e incluso en Game Boy, no desmerecen en absoluto. Puro espectáculo visual.

El apartado sonoro cumple con las espectativas y está a la altura del resto de apartados que dan forma al título, presentando melodías cañeras y los efectos típicos como los que suenan al golpear a los distintos rivales. Sin ser el mejor apartado, cumple sobradamente con su cometido. Muy bueno.

Salvando algunas pantallas, como la que se desarrolla montando en moto que hace alarde de una dificultad tal que os veréis tentados a tirar el pad de control por la ventana en repetidas ocasiones, la jugabilidad del título roza la perfección. Haciendo uso de unos escasos dos botones tendréis a vuestra disposición los golpes más demoledores y las técnicas más destructivas de las que disponen estas tres bien diferenciadas ranas entre sí. Puro vicio.

Además el juego es largo y divertido como pocos, más aun si contáis con un amigo con el que jugar en la modalidad de dos jugadores. Os esperan largas semanas de diversión inagotable. Si bien es cierto que emulando el juego con determinados programas, al disponer de continuaciones ilimitadas, puede resultar bastante más asequible de terminar, algo que no sucederá en otras versiones de consola.

En definitiva, un juego que ningún amante de los beatem up tradicionales debería pasar por alto. Si te encuentras entre este selecto grupo, consigue a toda costa una copia de este título. Os aguarda el paraíso terrenal en forma de unos enfrentamientos divertidos y difíciles como pocos. Y es que, como reza el popular refranero español, ruego me excusen la expresión, aquí hay ostias para parar un tren. Estáis avisados.

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