BENEATH A STEEL SKY

De todos los juegos que han producido los estudios del Reino Unido, el más británico será siempre Beneath a Steel Sky.

Un título de apuntar y clicar, para más señas, salteado con escenas intermedias del artista Dave Gibbons de Watchmen.

Beneath a Steel Sky está situado en un panorama inhóspito de una Australia futurista, y cuenta la historia de Robert Foster, el superviviente de un accidente aéreo que unos salvajes han criado en el desierto desde su infancia.

Este tiene conocimientos de robótica y supervivencia, y es atrapado por unos soldados de asalto que vienen de Union City, una ciudad abovedada que gobierna un ordenador omnisciente.

Los soldados aniquilan a la tribu de Robert, y no le queda más compañía que Joey, un robot que tiene almacenado en una placa base.

Al escapar de sus captores cuando el helicóptero se estrella dentro de la ciudad, en su huida Robert se ve inmerso en una red de fábricas y rascacielos, y la excéntrica población no le proporciona las respuestas que busca.

Beneath a Steel Sky, con sus trabajadores vagos que hablan con acento de Yorkshire, unos americanos – Douglas Adams y Joy Division – que hablan con el argot del Reino unido y referencias a Doctor Who, no tiene mucho sentido que esté ubicado en Australia.

Pero su inspiración, que va desde Metrópolis de Fritz Lang, pasa por la ficción distópica y llega hasta Nietzsche, es universal.

Asímismo, sus fondos representan a Union City con el mismo detalle meticuloso que cualquier otra creación de LucasArts o Sierra On-Line.

Aunque el juego se distribuyó de forma gratuita en 2.003 – recordemos que el lanzamiento original se remonta a 1.994 -, la versión para iPhone de 2.009 mantiene los mismos diálogos y la música remasterizada, y añade escenas intermedias de cómic animado que refrescan a esta joya de los primeros tiempos de la Revolución.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.