BIONIC COMMANDO

tumblr_mj0gcmOsjU1qd3lh5o1_500

Hay algo de esa desafiante mirada hacia los iconos pop en aquellos títulos eminentemente arcade y de 8 bits presente en los juegos de Bionic Commando.

Sin ir más lejos, el primero está minado de referencias nazis y soldados mecanizados, y entonces no solo no pareció importarle a nadie – basta con decir que arrasó en ventas y recepción crítica -, sino que se consideró un must have de la época, y con toda la razón mundana.

Marca, además, una buena diferencia con respecto a los aparentemente intocables iconos del celuloide; tan a menudo encadenados a urnas de cristal vigiladas por aquellos que deberían ser más proclives a que sus ídolos mutaran a un ritmo vertiginoso: los fans, no necesariamente incondicionales.

Pero esa es otra cuestión.

La cuestión es que Bionic Commando, en sus orígenes, era una suerte de clon de tantos otros programas de acciónsalvo, claro está, por el asunto del brazo extendible y el impedimento a la hora de saltar – sin demasiada excusa de cara a un juicio por plagio – diseño, mecánica y un largo etcétera -, pasado por el tamiz de Capcom¿no se parece el fornido protagonista a cierto actor de probado prestigio y talento, tan de moda por aquel entonces? – y rebosaba desvergüenza a la hora de imitar los rasgos más reconocibles del héroe.

Jugándolo, uno se siente en la piel del mítico titán de la espada y las armas de fuego encarnado por Arnold Schwarzenegger, o quizá en una de las múltiples explotaciones que dignificaron el éxito de su otrora rival, Sylvester Stallone.

Bionic Commando, con su mecánica repetitiva pero infecciosa, sus decorados pixelados y su estilo derivativo, recuerda más a clones de clones en espirales de copieteo y diversión sin prejuicios.

Se perfila, no obstante, como un juegazo mayúsculo en toda regla.

Y resume al completo por qué nos apasiona este singular mundillo.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.