BLAST CORPS

Blast Corps Rare N64 Xtreme Retro Pixel Art Explosion

La compañía británica de los hermanos Stamper, por aquel entonces mano derecha de la todopoderosa Nintendo, hizo honor a su nombre creando un juego que podríamos calificar de “raro”.

Y es que Blast Corps puede parecer en un primer momento un descontrol de polígonos y explosiones sin aparente sentido, lo que no acabará resultando del todo cierto.

Unas cuantas partidas ayudarán a comprender el curioso sistema de juego que las mentes británicas han ideado, sistema de juego que, por otro lado, se resume a un único, sencillo y escueto concepto: destrucción.

Eso sí, por una vez y sin que sirva de precedente, la destrucción no vendrá acompañada de sangre y muertes innecesarias – ya sabemos como son los británicos -.

El caso es que hasta entonces ninguno de los juegos de la compañía había traspasado con tanta contundencia el umbral de la violencia.

Desde los tiempos en que eran los reyes del Filmation, o más tarde, con sus incursiones en el mundo de NES, hasta llegar a sus casi repelentemente éticos DKC – en lo que todo era casi un cuento de hadas -, nunca, que sepamos, optaron por un sistema de juego tan radical.

Y quizá ese cambio sea el culpable de que algunos de los muchos seguidores de la compañía se hayan visto decepcionados.

Blast Corps Rare N64 Xtreme Retro 1

No os vamos a engañar, Blast Corps no es precisamente ese tipo de juego que nada más verlo se asocia a Rare.

Con todo, es un título que cuenta a su entera disposición con decenas de fases en las que, como viene siendo habitual, se esconden innumerables secretos, monedas, estrellas y, en general, todo aquello que permite que un juego se convierta en un auténtico éxito.

De cualquier modo, conviene extenderse un poco más para recalcar sus muchos logros.

No en vano, en las revistas niponas y americanas ocupó infinidad de páginas, todas sobradamente justificadas.

UN CARTUCHO EXPLOSIVO

Como decíamos, Rare es una compañía que antaño siempre destacó por la excepcional calidad de todos sus juegos.

Por eso resulta extraño que la impresión inicial que se obtiene tras jugar con este Blast Corps no sea tan ideal que cabría esperar.

Todos, sin excepción, hemos tenido la sensación de estar ante un cartucho mediocre durante la primera toma de contacto.

No es cuestión de desesperarse.

Es cierto que su extraño desarrollo es fruto de unas de las mentes más privilegiadas que el mundo del videojuego ha dado, pero también es cierto que esa idea tan sencilla ha sido exprimida al máximo para conseguir un juego que podríamos calificar como soberbio.

Imaginemos un camión sin control repleto de misiles.

Imaginemos también que formamos parte de un equipo de especialistas que se encargará de ir “aclarando” el camino a dicho camión, hasta llevarlo a un lugar donde éste pueda explotar sin causar una masacre.

Esta es, a grosso modo, la idea que la gente de Rare pone a disposición del jugador.

Y ante el caos inicial no queda otra opción que echarle valor y tomar el control de los numerosos vehículos que atesora el cartucho.

Blast Corps Rare N64 Xtreme Retro 2

El resultado, si todo va como debiera, desembocará en una explosión – nunca mejor dicho – de jugabilidad que no terminará hasta que el último de los niveles haya sido completamente saqueado.

No vamos a negarlo, destrozar todo aquello que se cruce en nuestro camino es un ejercicio de relajación que ayudará a expulsar cualquier atisbo de estrés, por muy pequeño que éste sea.

Esto ocurre cuando resulta posible destrozar – y necesario para terminar el juego – hasta el último elemento de decoración que aparece en cada uno de los 20 niveles que componen el título.

Mentimos, 20 son los niveles “oficiales” – en los que debemos abrir paso al camión -, pero son casi una treintena los sub-niveles que aparecen durante el juego.

En ellos se nos reta a superar distintas pruebas, en las que se pondrá de manifiesto nuestra habilidad, aunque también será posible encontrar determinados elementos que nos abran el camino hacia otros lugares del mapa.

Todo ello sin hablar de la necesidad imperiosa de conseguir las ansiadas medallas de oro que se nos otorgan con cada éxito, y que lograremos cuando finalicemos el nivel en el tiempo mínimo requerido.

Blast Corps Rare N64 Xtreme Retro 3

El apartado técnico es, con todo, uno de los pilares sobre los que se asienta Blast Corps.

No podemos decir que el movimiento sea excesivamente suave – desde luego no lo es si se compara con Super Mario 64 o Mario Kart 64 -, pero sí que es lo suficientemente fluido; más aún cuando se aprecia el gran nivel de detalle de los mapeados o la enorme extensión de éstos.

Aquí, por ejemplo, no veremos cómo los polígonos aparecen de golpe delante de nuestras narices, cómo unas molestas rayas separan las distintas texturas o, aún más común, cómo desaparecen misteriosamente ciertas porciones de decorado cuando nuestro vehículo pasa cerca de algún objeto.

Esa es la magia de Nintendo 64, aunque algo de ese mérito le corresponde a los diseñadores de Rare, que como siempre habían contado con la inestimable ayuda de sus Silicon Graphics para el diseño de los vehículos que entran en escena.

Hasta aquí todo es sencillo.

Blast Corps Rare N64 Xtreme Retro 4

Lo sorprendente es que las diferencias entre un modelo renderizado previamente y un modelo que está siendo generado por la propia consola en tiempo real son casi nulas.

Esto es lo que ocurre con, por ejemplo, el Ramdozer, o más claro aún, con el Backlash, esa mezcla de camión de carga y todoterreno sobre el que se aplican unos sorprendentes efectos de luz y brillo.

Todo ello se adereza con unos impresionantes efectos de sonido donde los choques, explosiones y sonidos de motor están a la orden del día.

No queremos terminar estas líneas sin comentar los magníficos ritmos country que los músicos de Rare han compuesto para el programa.

Cuenta con la facultad de no cansar, a pesar de sonar casi siempre la misma partitura, por lo que acabará siendo la típica musiquilla que permanece anclada al recuerdo.

Reconocemos que Blast Corps nos ha proporcionado bastantes quebraderos de cabeza – no es un juego precisamente fácil -, pero también es justo reconocer que, en el año de su estreno, era de lo mejorcito que uno podía encontrarse para Nintendo 64.

MEDALLAS

Dependiendo del porcentaje de la misión que se complete – y los secretos que encontremos -, se nos adjudicará un tipo u otro de medalla.

A LA LUNA

Una vez destruida la Tierra… ¿por qué no seguir con la Luna?.

Así pues, el transbordador espacial norteamericano protagonizará la última misión en la Tierra, y si todo ha ido bien partiremos hacia lejanos lugares en los que continuar con la faena.

Y si completamos todos los niveles con éxito, seremos recompensados con un nivel selenita en el que la mayor dificultad radica en la escasa gravedad que el satélite terrestre padece.

EN SÍNTESIS

Algunos de los escenarios son sorprendentes, sobre todo aquellos en los que se adivinan inmensos precipicios.

La locomotora también es una maravilla del diseño.

Sobre el apartado sonoro, lo hemos dicho y lo diremos toda la vida: el ritmo country que ameniza nuestro deambular por Blast Corps es realmente pegadizo.

Poco más se le puede pedir a este apartado, que cumple perfectamente con unos efectos estupendos en los que, cómo no, destacan las explosiones.

Blast Corps Rare N64 Xtreme Retro 5

En lo jugable, sin embargo, costará cogerle el gustillo; pero una vez se logra no hay manera de soltarlo.

El gran número de secretos que oculta son otro seguro de larga vida.

CONCLUYENDO

Blast Corps nos enganchó por su original y adictivo sistema de juego.

Está claro que la gente de Rare no había perdido un ápice de esa habilidad especial que siempre le caracterizó durante aquella fecunda etapa, y que tan sólo unos pocos genios atesoraban.

Blast Corps Rare N64 Xtreme Retro 6

Puede que de primeras no te guste, pero dale tiempo y verás…

PROS Y CONTRAS

El sistema de juego, aunque parezca extraño, es de lo más original y divertido que pudo ofrecer Nintendo 64 por aquel entonces… lo que no es decir poco precisamente; aunque en escenarios demasiado abiertos el engine 3D se resiente y el título pierde velocidad.

Tenlo en cuenta a la hora de jugar.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.