BODY HARVEST

En la jerga, podríamos definir a Body Harvest como un “tapado“.
Es decir, uno de aquellos juegos que a la chita callando, casi sin hacerse notar, se cuelan entre los lanzamientos exentos de cualquier floritura, y a golpe de calidad consiguen una cómoda posición en las listas de éxitos.
Si lo comparamos con una película, la primera impresión podría ser aquella de “la veré cuando salga en DVD“.
Pero como habéis tenido ocasión de leer este concienzudo análisis, que en breve iremos desgranando, lo suyo sería acudir al cine.
Y es que más de dos años de intenso trabajo dieron como resultado un título bastante recomendable, aunque no sobresaliente.
¿Estáis preparados para salvar a la humanidad?.
Más os vale, porque esta epopeya no ha hecho más que comenzar.
LA HISTORIA ACOMPAÑA AL DESARROLLO DE LA ACCIÓN
Esta notable creación de la compañía DMA os propone asumir el rol de un soldado creado genéticamente con el objetivo de proteger al planeta, sentenciado a causa de una invasión alienigena.
Lamentablemente, la amenaza extraterrestre ya se había asentado en la Tierra desde el remoto pasado, de modo que, sumidos en la desesperación, los científicos deciden retroceder en el tiempo para eliminar a estos funestos visitantes desde la raíz.
Este planteamiento sirve como excusa para transitar a lo largo de numerosos escenarios en plenas 3D, tal como mandaban los cánones de la época, limpios de gráficos y ambientados con lo justo, aunque por contra, de gran tamaño y posibilidades jugables.
Empezando por combatir a los nefastos monstruos que pueblan cada rincón del mapeado.
Y precisamente ahí sale a relucir ese marcado estilo shooter que caracteriza a este primitivo sandbox – en un sentido laudatorio -, presente durante todo el transcurso de la partida hasta su consabido desenlace.
Por tanto será necesario erradicar a estas agresivas criaturas venidas del espacio exterior, ya sea empleando una perspectiva pseudosubjetiva o bien un colorido punto de mira.
Sin embargo, una vez diezmada la primera hornada, no tardará en hacer acto de presencia el componente de exploración, pues cada nivel está ambientado por reducidos pueblos, conectados a su vez por caminos o carreteras secundarias.
En estos lugares el objetivo principal será buscar pistas, que generalmente se obtendrán en el interior de los domicilios particulares, y permitirán resolver con mayor eficacia determinados puzzles.
Pero las virtudes de Body Harvest no terminan ahí.
Como todo sandbox que se precie acumula incontables vehículos representativos de una época determinada, cuyo cometido no se limita a desplazarse entre un punto y otro del mapa.
Huelga decir que el denominador común en este creciente garaje es preciso buscarlo en la variedad, pues abundan los coches clásicos, camiones, tanques, bulldozers, e incluso aviones.
Todos considerablemente armados y definidos por un diseño a la altura de las circunstancias, entre otros detalles realmente llamativos.
PESE A ELLO, LA TÉCNICA DISTA DE SER EJEMPLAR
Gráficamente el juego es notable y, como decíamos, resulta posible seguir el desarrollo desde tres perspectivas bien diferenciadas.
A saber: una en tercera persona, otra aérea que permite disfrutar de la acción con todo lujo de detalles, y en última instancia otra que muestra un punto de mira con zoom, ideal para encarar a los incombustbles enemigos.
Hasta aquí no hay nada que objetar, pues el intercambio de vistas se ha resuelto con maestría, y las cámaras se pueden ajustar de forma manual.
Mal nos pese, todos estos esfuerzos creativos no han repercutido de igual modo sobre el personaje principal, cuyos movimientos se antojan rígidos y algo imprecisos.
Un poco de tres en uno o gimnasio no estarían de más.
Cumple en todo caso.
Pero su falta de agilidad se acrecienta debido a la tupida niebla, afectando de forma directa a la jugabilidad.
Llegados a este punto, resulta preciso recalcar la ausencia de puntos de guardado durante el progreso de la misión, repercutiendo nuevamente sobre el apartado anterior.
Esto se traduce en que será necesario finalizar cada fase para guardar la partida, lo que implica necesariamente enfrentarse a un jefe final, y resolver no pocos puzzles por el camino.
Y entre un punto y otro puede transcurrir más de una hora de juego, que exige cierta perfección y dominio de la situación.
Por fortuna, el encanto de su historia compensa, al menos parcialmente, esta carencia, e invita a seguir avanzando en la trama.
PASO A PASO
El desarrollo de Body Harvest es atractivo y muy jugable, pero requiere habilidad e inteligencia a partes iguales.
En primer lugar, Daisy os reportará información general desde la nave.
Es muy básica, pero sirve para afianzar el progreso.
Observar el mapa es de vital importancia para avanzar en la aventura.
Ideal para estudiar una posible ruta y buscar cada objetivo.
Mata o muere.
Así de simple.
No tengáis piedad con los monstruos, o lo arrasarán todo a su paso.
Busca un vehículo.
No sólo para el transporte, sino también para arremeter contra los aliens.
Además, si su armamento no os convence, siempre podréis bajar y parapetaos tras él.
Merece la pena destacar que en cada nivel hay un vehículo que os permite enfrentaros contra el todopoderoso jefe final.
Para descubrirlo, hay que llevar a cabo una serie de acciones.
Cambia de transporte.
Será necesario ir alternando, pues no todos sirven para lo mismo.
Y por si fuera poco, la gasolina se gasta.
Atento a los carteles.
Ocasionalmente os podrán resultar de utilidad.
Despeja el camino.
El viaje por carretera es accidentado y está lleno de tropiezos.
Por fortuna, los vehículos incrementarán vuestra potencia de fuego y os ofrecerán una mejor defensa.
También abundan los humanos, aunque no todos os aportarán información.
Sea como fuere, deberéis garantizar su propia supervivencia.
En el interior de las casas las personas si os darán conversación, y de paso, jugosas pistas.
Explora cada rincón.
No salgáis del domicilio sin antes haberlo explorado a fondo.
Por norma general, los barriles suelen ocultar energía extra.
Los preciados cofres albergan en su interior ítems especiales, o bien munición extra.
¿Agua? No gracias.
El traje es incompatible con el agua.
Podréis nadar, pero sólo como última opción y bajo vuestro propio riesgo.
Salva la partida.
Los puntos de guardado son útiles, pero a todas luces insuficientes.
SETENTA Y CINCO AÑOS DE HISTORIA OS CONTEMPLAN
GRECIA, 1.916
El paisaje es desértico y, para más inri, está rodeado por agua.
Incluye hasta tres niveles.

JAVA, 1.941
Aquí encontraréis cuatro extensas zonas selváticas repletas de enemigos.

USA, 1.966
¿Os apetece conducir furgonetas de policía o escurridizos taxis?.
Deseo concedido.

SIBERIA, 1.991
Del imperio Ruso irrumpiréis en la fase final para enfrentaros a los alienigenas en su propio terreno: el espacio exterior.

VEHÍCULOS PARA DAR Y TOMAR
Durante la partida será posible controlar más de sesenta clases de vehículos; una cifra escandalosa para la época.
Desde coches hasta jeeps, pasando por tanques, carros militares de inmenso poder destructivo, aviones, helicópteros de doble hélice, motos, ambulancias, y un largo etcétera.
El control no difiere entre ellos, aunque si la velocidad y su resistencia frente a los impactos enemigos.
Por su parte, el nivel de detalle resulta exquisito para cada uno.
¿PUZZLES? TAMBIÉN LOS HAY
El desarrollo está repleto de puzzles de dificultad variable.
En términos generales consisten en localizar una pieza que, colocada en una posición y lugar muy concreto, acciona una compuerta, baja un puente, materializa construcciones, …
QUÉ BICHOS MÁS FEOS
Existen hasta setenta especies alienígenas que os causarán un sinnúmero de problemas.
La variedad está garantizada, aunque todos ellos lucen por igual una expresión poco amigable.
Curiosamente, los más llamativos son los que menos resistencia ofrecen, entre los que se incluyen los descomunales jefes finales.
Caerán pronto ante vuestros continuos ataques.
EL CABALLERO NEGRO
Se trata de un tipo realmente entrometido, que intentará por todos los medios entorpecer el progreso de Adam, el sufrido protagonista para más señas.
Aparece portando el caos a su paso, y desde el principio os obligará a agudizar el ingenio y buscar soluciones alternativas.
Nadie sabe de quién se trata con certeza, aunque las malas lenguas aseguran que resulta el hermano gemelo del mismísimo Adam, que por alguna razón se ha pasado al lado oscuro.
¿Conseguiréis hacerle ver la luz?.

LA INTRO
En ella, Adam Drake es lanzado a la Tierra desde el espacio, portando la última esperanza de la humanidad, y escapando de una muerte segura.
Y es que su misión casi termina incluso antes de comenzar.

RESUMIENDO
Los escenarios son enormes, aunque parcos en detalles.
Por fortuna, cada nivel presenta un marcado look bien diferenciado del anterior, con vistosos efectos que a su vez quedan empobrecidos por la molesta niebla.
Respecto a los vehículos, están maravillosamente recreados.
Como veis, luces y sombras.
En cuanto al sonido se refiere, es envolvente y muy dinámico.
Basta con decir que cambia de melodía según el usuario vaya caminando, se encuentre en el interior de una casa, o bien combatiendo contra alguna jauría.
Por su parte, la jugabilidad queda penalizada por la imposibilidad de guardar partida con la frecuencia necesaria, pues, aunque el nivel de dificultad es bajo, se antoja pedir demasiado.
Tened presente que el idioma elegido es el inglés, lo que puede suponer un handicap para resolver determinados puzzles.
Por todo lo demás, el juego os atrapará rápidamente, empezando por su depurado argumento, sonido exquisito, e ilimitadas posibilidades que ofrece cada vehículo.
No es el mejor exponente de Nintendo 64, pero si una opción más que recomendable dentro de su selecto catálogo.
Por último y a modo de curiosidad, merece la pena recordar que el menú de opciones permite elegir entre jugar con sangre o bien dejarla en tono verdoso.
Algo poco usual en esta consola.

Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.