BOMB JACK

El año 1.984 fue explosivo.

El IRA intentó volar por los aires a Margaret Thatcher en Bringhton, Hezbollah atentó contra la embajada de Estados Unidos en Beirut, Ronald Reagan bromeó en público sobre la posibilidad de bombardear la Unión Soviética

…Y mientras tanto, en los videojuegos, llegó un héroe regordete de color rojo, blanco y azul llamado Jack, que saltó a la palestra y vino al rescate, superando pantalla tras pantalla y desactivando explosivos colocados en famosas destinaciones turísticas como la Esfinge, la Acrópilis o el castillo de Neuschwanstein.

¿Los artistas de los videojuegos estaban imitando la realidad, o era sólo una mera coincidencia?.

Pero de Bomb Jack, lo único que debes saber, es que las mechas están encendidas… así que, ¿a qué esperas?.

¡Corre!.

De hecho es tan frenético que, sólo después de varias – docenas – de partidas, te darás cuenta de que las bombas en realidad nunca explotan.

Y es que las mechas encendidas forman parte de un reto secundario: sumar jugosos puntos extra.

Parece fácil, pero cuando te asedian pájaros mecánicos, pelotas que rebotan por doquier y robots malintencionados, esquivar a los enemigos, aún con las bombas sin explotar, no es una hazaña menor.

Sobre todo si el mecanismo de salto, deliberadamente difícil, te obliga a esforzarte para no pasarte o quedarte corto en tu objetivo.

En cualquier caso, Bomb Jack es un título eminentemente japonés.

Su héroe saltarín es un precedente de Mario, igual que sus plataformas.

El tipo de juego, centrado en esquivar y recoger objetos, guarda ciertas similitudes con Pac-Man, como la sirena que se activa cuando un coco de poder congela a los enemigos.

Incluso sus bombas son graciosísimas, más parecidas a cerezas maduras que a instrumentos de una guerra asimétrica.

Quizá esto explique por qué aún resulta tan llamativo.

Desde 1.984, en el mundo no han faltado bombas.

Ojalá fueran todas como las de Bomb Jack, que nunca explotan…

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.