BOMBERMAN POCKET

No es ninguna sorpresa que las limitaciones técnicas de Game Boy impedían a sus programadores conseguir un mayor virtuosismo gráfico, pero resulta innegable que cuando estos ponían todo su empeño lograban unos resultados altamente satisfactorios.

Este es el caso de Hudson Soft, una prestigiosa compañía que no se limita a dotar de un buen acabado visual a sus títulos, sino que es capaz de ensalzarlos con una jugabilidad realmente asombrosa.

Su legendario héroe Bomberman es un claro ejemplo de dicha tendencia, hasta el punto de que con esta entrega para Game Boy la empresa desarrolladora consiguió superarse a si misma.

No en vano, el personaje de Bomberman se antoja especialmente atractivo para una consola de las características de Game Boy, donde la jugabilidad supone el principal reclamo.

Respecto al sistema de juego, pese a mantenerse fiel a sus principios ha sufrido ligeras modificaciones como consecuencia de la nueva vista utilizada, lateral y no cenital, tal como nos tenía acostumbrados Hudson Soft por aquel entonces.

Esto se traduce en un Bomberman con ese inconfundible sabor clásico que tanto gusta entre los aficionados, pero enriquecido con un componente de plataformas. Un planteamiento que a priori parece arriesgado, con el que se han conseguido unos resultados inmejorables.

Para tal fin el equipo de programadores ha diseñado dos modos de juego bien diferenciados entre sí, que responden al nombre de Normal Game, que cuenta con veinticinco fases repartidas entre cinco apasionantes niveles, en los que el particular héroe deberá eliminar a todos los enemigos de la zona antes de abrir la puerta de salida; y el Jump Game, una divertidísima alternativa donde Bomberman no cesará en su empeño de saltar y cuyo objetivo en última instancia pasa por alcanzar el punto más alto de la torre, eliminando eso si a cuanto jefe final se cruce en su camino.

El hecho de que el planteamiento sea plataformero hace que en ocasiones resulte de vital importancia planear ciertas estrategias para acabar con determinados enemigos.

Y el resultado es un desarrollo que potencia el ya de por sí fabuloso esquema tradicional de Hudson Soft.

En lo que se refiere al apartado técnico, sobresaliente es el calificativo que mejor sirve para describirlo.

El argumento para sostener esta afirmación hay que buscarlo en unas músicas pegadizas y muy trabajadas, gran cantidad de cinemas de una calidad portentosa, posibles en parte gracias al modo Super Game Boy, pero que siguen luciendo igualmente fantásticos en la pantalla LCD de la máquina para la que fue diseñado, y todo ello sin olvidar el soberbio acabado gráfico, sencillo pero muy efectivo, que consigue poner el broche de oro en un juego imprescindible para los usuarios de las difuntas Game Boy Pocket y Game Boy Color.

RESUMIENDO

Pese a que los gráficos no dejan de ser simples, la presentación del conjunto y las animaciones de los personajes son dignas de toda loa y alabanza.

Además, el modo Super Game Boy ha sido aprovechado prácticamente en su totalidad; buena prueba de ello es que los márgenes de ambos lados de la pantalla son excepcionales, así como los numerosos cinemas, que muestran un colorido solo igualado por algunos juegos de la propia Nintendo.

El apartado sonoro además es soberbio.

En todo momento estaréis acompañados por alegres melodías de una realización más que notable.

Es un hecho destacable que unas composiciones creadas para Game Boy consigan sorprender, por eso es justo reconocer la gran labor que ha llevado a cabo Hudson Soft en este apartado.

Por si fuera poco, la gran cantidad de sonidos disponibles, sin ser lo mejor del juego, si resultan lo bastante amenos, pues los efectos son variados y de una calidad fuera de toda duda.

Pero donde destaca Bomberman Pocket es en lo jugable, algo que en cierto modo no sorprende dado que la franquicia de Bomberman siempre se ha caracterizado por su magistral jugabilidad, y con esta entrega la compañía desarrolladora no defraudó.

Tanto es así que combinaron con gran acierto un desarrollo clásico con las mejores plataformas, dando lugar a un cartucho imprescindible.

Y es que absolutamente todo en este programa luce al más alto nivel, aunque los más exigentes le podrían reprochar quizá la ausencia de un modo para dos jugadores a través del añejo cable link.

En síntesis…

Es de agradecer que Hudson Soft siguiera apoyando a Game Boy con títulos de gran calidad en pleno año 1.998, cuando el mundo entero parecía haber sucumbido a los encantos de las 3D.

Y el resultado no pudo ser mejor, pues cambiando la perspectiva cenital de Bomberman por las plataformas consiguieron crear un juego ciertamente recomendable, que no debería faltar en vuestra colección; más aún si sois aficionados a la célebre mascota amiga de las bombas o a la portátil de Nintendo.

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