BOUNTY BOB STRIKES BACK!

En el árbol genealógico de los videojuegos, Bounty Bob Strikes Back! desciende de Miner 2049er y de las aclamadas series de Miner Willy que se inspiraron en el apasionante proyecto de Big Five.

Pero, aunque Bounty Bob sea uno de sus primeros herederos auténticos, la verdadera historia está en su desarrollo.

Ideado con la emergente tecnología de los años ochenta que tanto animó a que se experimentara en el desarrollo de los videojuegos, la asociación entre el programador Bill Hogue y el diseñador Jeff Konyu causó un pequeño maremoto mediático, y el dúo fue temporalmente famoso.

Respecto al juego, muestra una apabullante ingenuidad en el diseño: hay que saltar con cuidado de una a otra de las plataformas laminadas, iluminadas para ganar puntos, y pisar algunas cabezas de enemigos por el camino.

Los detalles expositivos que otros mineros dejaron atrás, preparan el terreno para que Bob haga el viaje de vuelta al corazón de las tinieblas al que se enfrentó en Miner 2049er: el vigilante Yukon Yohan.

Hay detalles superficiales que no son fáciles de identificar en el proyecto original, pero es una decisión que demuestra un nivel de coherencia constructiva que desde entonces han mantenido los desarrolladores.

El uso del nombre de Bounty Bob en una segunda parte y su aceptación modesta no desmerecen las cualidades de Strikes Back!: más detallado, denso y exigente en sus veinticinco niveles, es superior a su precursor tanto en la estética como en los logros técnicos.

Que se añadiera el desplazamiento vertical para las transiciones de nivel era una innovación menor, pero enlaza las secciones haciendo una cadena singular que da coherencia a la búsqueda subterránea de Bounty Bob.

Claro que también incita al jugador a mantener el interés, y una actividad minera frenética.

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