BUBSY 3D

Antes de esta aberración, tímido intento de Accolade por destacar en el terreno de las plataformas – uno de los géneros más vitoreados durante la década de los noventa -, Bubsy ya había protagonizado diversas aventuras, aunque sin llegar a gozar nunca de la popularidad de aquellos a quienes imitaba con más o menos descaro.
La mascota felina parecía el típico personaje que se esforzaba por resultar gracioso, con ese ligero toque de rebeldía, y eso le bastó para conquistar cierta fama.
Sin embargo, ni toda la gloria mundana podría nada contra el nefasto Bubsy 3D de PlayStation.
Un título, para que nos entendamos, cuya única virtud consiste en haber enterrado la serie para toda la eternidad.
Engalanado por un control que invita a pensar que se tienen pies en lugar de manos, y una cámara de dudosa utilidad que parece manejada por el alter ego virtual de un chimpancé borracho, Bubsy 3D se gestó durante esa dificilísima etapa en la que se realizaba la transición hacia los complejos entornos tridimensionales.
Las plataformas, como decíamos al principio, se evidenciaron como el género por excelencia para experimentar con la incipiente tecnología, y Bubsy no se lo pensó dos veces.
Y el resultado final, pese a lo que cabría esperar en un primer momento, era decepcionante en el mejor de los casos.
Escenarios de estremecedora soledad, estancias yermas salidas de la pesadilla febril de un infante o un mal viaje de LSD, y un gato embutido en su blanca camiseta lidiando con toda suerte de cuerpos geométricos.

Si Maurits Cornelis Escher hubiese desarrollado un videojuego con el único propósito de generar malas sensaciones, su creación se habría parecido sospechosamente a esto…

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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