BURNING RANGERS

La ironía de Burning Rangers, un juego sobre bomberos de alta tecnología, es que llegó demasiado tarde como para salvar a Saturn de la quema.

La malograda consola se estaba quedando sin combustible en 1.998, desplazada por PlayStation, y Burning Rangers se perfilaba como el título ideal gracias al talento y fecunda inventiva del Sonic Team.

Si alguien podía rescatar a Saturn durante sus últimos estertores, eran ellos.

Y con razón: Burning Rangers era – y sigue siendo – un juego divertido y diferente, en parte debido a su premisa teórica.

Se juega como el típico arcade de disparos en tercera persona, excepto por el hecho de que tu oponente es un fuego terriblemente impredecible.

La extinción de las llamas genera cristales, un recurso que puede usarse para dirigir a las víctimas a lugar seguro.

Como los anillos de Sonic, los cristales de Burning Rangers son la fuerza vital.

Si el jugador se quema, pierde todos los cristales que transportaba, aunque puede recuperarlos y, mientras posea al menos uno, seguirá vivo.

Con sus únicos cuatro niveles, Burning Rangers es un juego breve, pero su generación aleatoria le proporciona una frescura constante.

El fuego puede aparecer en el lugar más insospechado, mediante un aviso auditivo que llega a temerse.

Y aunque la navegación puede resultar difícil debido a la ausencia de un minimapa, los elementos de plataformas facilitan el progreso con sus movimientos acrobáticos, dobles mortales y saltos bruscos.

Sin olvidar que la pantalla dividida para multijugador ofrece un interesante cambio de ritmo.

Menudeces aparte, Burning Rangers tuvo un buen despliegue publicitario, pero sus ventas fueron escasas, mucho antes de que Saturn pasara a mejor vida – y ninguna en absoluto – de forma prematura.

Una nota más a pie de página para la consola, tristemente.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.