CAMELOT WARRIORS

Camelot Warriors fue sin duda uno de los títulos más conocidos de la famosa empresa Dinamic, allá por el año 1986.
A grandes rasgos se trata de un juego de plataformas con toques de aventura y que cuenta con cierto carácter épico, en gran parte gracias a su fantástica ambientación, que nos propone encarnar a un caballero que debe afrontar vastas zonas con un marcado estilo medieval, con todo lo que eso conlleva, incluyendo a los seres de fantasía tan recurridos en la literatura, como dragones, brujas y monstruos de todo tipo.

El desarrollo del juego fue llevado a cabo por los hermanos Ruiz, fundadores de Dinamic, junto con algún añadido, como Ignacio Bergachere, encargado de componer la música.

La portada, como era habitual en la época en los juegos españoles, corre a cargo del inigualable Alfonso Azpiri, uno de los personajes que más ha contribuido al éxito del software español en la década de los ochenta, cuyas ilustraciones eran reconocidas por todos, e incluso en la actualidad se las tiene en muy alta estima, pues tales son sus dotes para el dibujo.

Básicamente la misión que debe afrontar el intrépido caballero será la de recuperar objetos de poderes mágicos, que han sido esparcidos a lo largo de la remota tierra de Camelot, rodeada de peligros inimaginables y zonas infranqueables.
Los objetos mágicos en cuestión no son otra cosa que aparatos más modernos, propios del siglo XX, que deberán ser entregados a sus respectivos custodios, a fin de que consigan destruirlos, siendo el último personaje con el que debemos encontrarnos el mismísimo Rey Arturo.

Durante la mayor parte de la aventura el jugador maneja a un caballero que empuña una singular espada, que puede blandir siempre que así lo desee, y a fe que será imprescindible hacerlo con destreza para llevar esta complicada aventura a buen puerto.

Sin embargo, en determinados momentos el usuario adopta distintas formas, concretamente la de anfibio, lo que varía considerablemente el sistema de juego, un hecho novedoso para el año que nos ocupa.

La dificultad del título es altísima, pues el menor contacto con cualquier enemigo tiene funestas consecuencias para el protagonista, y el hecho de que tengan unas rutas bien definidas y marcadas no ayuda en exceso, pues por norma son veloces y difíciles de sortear, por lo que en no pocas ocasiones os veréis obligados a exprimir vuestra capacidad de salto al máximo para sortear de la mejor forma posible unos enemigos que además son difíciles de abatir.

El mejor apartado sin duda es el que se refiere al acabado gráfico, que a pesar de los oscuros fondos presentes en casi todo momento cuentan con unos coloridos detalles, elaborados personajes, incluyendo las animaciones que se han empleado para el personaje principal, y un diseño agradable de las fases, variadas y muy bien resueltas.

Lamentablemente, el control está descuidado con respecto al apartado gráfico, lo que dificulta, aun más si cabe el avance por las distintas fases, que en ocasiones puede tornarse casi tortuoso.

Pese a estos problemas, fue tal la fama cosechada por el juego que contó con una adaptación para la práctica totalidad de ordenadores de la época, e incluso en el año 2007 fue lanzado un remake que es posible descargar de forma totalmente gratuita, por cortesía de el “Buhonero“.

Todo un clásico de sabor añejo que tiene el encanto de aquellas viejas glorias pixeladas, que pese a sus anticuados gráficos, tantos y tantos buenos momentos nos han hecho pasar frente a la pantalla del televisor en los años de nuestra niñez, algo de lo que títulos más actuales no pueden presumir.

Y es que Camelot Warriors ya se ha convertido, sin quererlo, en todo un referente de los juegos de una época dorada, donde prácticamente todo estaba por inventar y la industria aún se estaba desarrollando a sí misma, desconocedora de que sería el gran gigante en el que se ha convertido hoy en día, con una facturación que supera incluso a otros medios de entretenimiento consagrados, como el cine o la música.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.