CARMAGEDDON 64

En PC, Carmageddon se labró un nombre gracias a su enfoque más abierto de la velocidad – podíamos llegar a los checkpoints por la ruta que quisiéramos – o su gran control, pero, sobre todo, por su salvaje tono gore.

Pero esas señas, mal nos pese, se emborronaron en su paso a consola.

Tanto que, en Nintendo 64, casi podría haber tenido otro nombre, porque poco o nada tenía que ver con el original de PC.

Primero, porque su nefasto control lo hizo bastante impracticable a pesar del stick analógico, no había giros suaves y, como todo en él, era brusco hasta para tomar la curva más fácil; lo que añadía un plus de exigencia innecesario.

¿Y hemos mencionado sus pobres texturas, su borrosa visibilidad, sus inestables fps o sus ridículas leyes físicas, que hacían que los coches pesasen poco y flotasen demasiado?.

Con todo, la peor parte se la llevaron los peatones.

Si en PC gran parte de su atractivo residía en la posibilidad de atropellar, como un elemento más de la carrera, a todo tipo de seres vivos, desde vacas a ancianitas – lo que suscitó gran polémica en la época -, aquí fueron sustituidos por unos lentos y predecibles zombies que, además, se despedazaban de forma menos vistosa.

Peor todavía fue para los alemanes, que tuvieron que atropellar dinosaurios…

La guinda a esta mediocridad la ponen sus tres modos multijugador, porque, ¿quién en su sano juicio invitaría a alguien a jugar a ESTO?.

¿POR QUÉ SEGUIMOS HABLANDO DE ÉL?

Por estar al mismo nivel de casposidad que Superman 64, uno de los peores juegos del sistema y, sobre todo, en la historia del medio.

Ambos, además, aparecidos bajo el paraguas de Titus.

Una mediocridad sobre ruedas que recuerda, por enésima vez, los grandes riesgos que supone portar un gran éxito de PC a consola.

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Xtremeretro

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