CASTLE OF ILLUSION: STARRING MICKEY MOUSE

Castle of Illusion fue un juego desarrollado por la propia Sega of America en el año 1990, que se hizo con esta jugosa licencia por parte de Disney, tratando de captar un gran público para su nueva consola de 16 bits, la Mega Drive, en competencia directa con la NES de Nintendo en aquel mismo año.

Dado lo jugoso de la licencia, no tardaron en realizar conversiones para el resto de sus plataformas, como fue el caso de Master System, que tuvo su respectiva versión con algunos meses de diferencia, y Game Gear, la consola portátil de SEGA, que contó con una versión del juego en el año 1991.

A grandes rasgos, el programa se trata de un juego de plataformas en 2D, como dictaban los cánones de la época, protagonizado por el famoso ratón Mickey, lo que sin duda influyó en las buenas ventas que cosechó el título.

La historia, del mismo modo, resultó ser bastante clásica, aunque no por ello menos efectiva. En ella se narra como un malvado mago ha secuestrado a la novia del protagonista, la ratita Minnie, pues como bien sabrán muchos lectores este ha resultado ser uno de los temas recurrentes a la hora de dar forma a un guión de videojuego, más aun si nos remontamos a los años ochenta y principios de los noventa.

Para liberar a la pobre Minnie de su cautiverio, nuestro valiente protagonista no tendrá más opción que bailar al son que le tocan, y enfrentarse a unos temibles, lo que en argot de Disney bien puede traducirse por encantadores, enemigos finales, que custodian una serie de gemas que, una vez reunidas en su totalidad, le permitirán al bueno de Mickey abrirse paso hasta la guarida del malvado mago, donde le aguarda el temido desenlace de la historia, a modo de enfrentamiento de épicas proporciones.

En su particular periplo, el valiente ratón insignia de la Disney podrá hacer uso de diversas habilidades para enfrentarse a sus enemigos, que no por clásicas resultaron menos efectivas. De este modo, para derrotar a los simpáticos enemigos que nos salen al paso, podemos saltar sobre ellos, o bien usar manzanas, a modo de armas arrojadizas, en la línea de los juegos clásicos de plataformas.

Visualmente, el juego es una delicia, tanto en la plataforma de 16 bits como en las conversiones que se realizaron posteriormente para las máquinas de 8 bits de SEGA. Los escenarios son coloridos y hacen gala de una imaginación prodigiosa, salpicados de enemigos vivaces con un colorido de ensueño, que parecen sacados de los cuentos de hadas propios de la factoría de sueños Disney.

El único lunar que se le puede encontrar al elaborado apartado gráfico, radica en las animaciones del protagonista, que no consiguió el nivel de detalle visto en otros títulos que le siguieron, y en algunos modelos, que tienden a repetirse con cierta frecuencia. Si bien, esto no empaña la calidad del juego en su conjunto, más aun si tenemos en cuenta que resultó ser un juego de la primera hornada disponible en Mega Drive.

Y tanto en Master System como Game Gear no defraudó en absoluto, pues si bien el acabado no lucía de forma equivalente al título de 16 bits, lo cierto es que es el juego destilaba simpatía y colorido a partes iguales, y no tardó en convertirse en uno de los juegos que mejor supieron aprovechar tan exitosa licencia en aquel año, pues sabía conjugar un puro espectáculo visual con las mejores y más divertidas plataformas.

Y es que la jugabilidad hacia gala del mimo con el que habían tratado al juego sus programadores. Una curva de aprendizaje bien repartida, algunos saltos bien ajustados, y los enemigos necesarios, ni más ni menos, para complicar el avance de nuestro célebre protagonista.

Existen sin embargo un par de puntos concretos que impiden que este apartado resulte perfecto, y es que en ocasiones nos topamos con enemigos que, debido a la inercia que lleva el personaje, resultan prácticamente imposibles de sortear, lo que sumado a unos cuantos saltos de dificultad más que probada, harán que perdáis algunas valiosas vidas por el camino, no debido a vuestra falta de pericia, sino al enrevesado diseño de algunos puntos concretos repartidos por el escenario.

La banda sonora además es más que correcta, y acompaña de forma sobresaliente al jugador durante todo el desarrollo de la partida, adecuándose a cada momento en las distintas fases disponibles. Tristemente, no se puede decir lo mismo de los efectos de sonido, que no consiguieron estar al mismo nivel del apartado sonoro, pues resultaron algo pobres y repetitivos, llegando a pasar desapercibidos en la mayor parte de las ocasiones.

En definitiva, este fue un gran título, que se saldó con una primera toma de contacto de la compañía de SEGA con el inconfundible universo Disney, y sirvió para asentar las bases de una buena cantidad de títulos de plataformas que le siguieron, protagonizados por algunos de los personajes más famosos de la factoría, con Mickey y Donald a la cabeza. Un buen título que ha sabido resistir bien el paso del tiempo, y que agradará por igual tanto a los seguidores del ratón Mickey como a los amantes de los buenos juegos de plataformas.

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