CASTLEVANIA 64

Castlevania, la legendaria saga vampírica de Konami, se volvió poligonal y tridimensional en Nintendo 64.

La jugabilidad era la de siempre, pero la tecnología estaba por las nubes.

No es para menos, pues doce años habían transcurrido desde que la gran K estrenara el episodio original en NES y MSX 2.

Y aunque el tiempo tiende a mostrarse inclemente, algo especial tendrá Castlevania cuando cada nueva entrega es esperada vehemencia en el mundo entero.

Por descontado, esta fue la primera ocasión de ver al resto de personajes y objetos rebautizados en plenas 3D, además de suponer su glorioso estreno en la maltrecha consola de Nintendo.

Un debut por partida doble que sobrecogería a cualquiera, empezando por el mismísimo equipo encargado de la programación, que concibió un proyecto de gran envergadura y se vio forzado a recortarlo de forma tajante.

Algo dolorosamente evidente ante la desaparición de Cornell y Coller, dos de los cuatro personajes que deberían estar disponibles inicialmente, salvando de su triste infortunio a Schneider y Carrie.

En comparación con el detalle anterior, poco se echa en falta también algún render explosivo.

Pero como es lógico, estas mermas no fueron en absoluto fruto de un mero capricho, sino que sus creadores buscaron con ahinco afianzar la jugabilidad y potenciar un óptimo desarrollo, respetando en todo momento la esencia de la franquicia.

Lo que equivale a enfrentarse contra las más enrevesadas plataformas, calculadas casi al milímetro, y a criaturas de ultratumba, cuyo denominador común serían los vampiros y concurridos esqueletos.

EL DÍA MUERE LENTA PERO INEXORABLEMENTE, Y LA NOCHE VA TEJIENDO SUS ENMARAÑADAS REDES

Huelga decir que, aunque sobre un complejo entorno poligonal, la jugabilidad respeta el desarrollo de las clásicas plataformas y los enfrentamientos continuados contra las criaturas del más allá, en especial si nos referimos a los “no-muertos”.

Como cabía esperar, la acción comparte protagonismo con puzzles asequibles y largas caminatas a través de frondosos bosques, tétricos cementerios y amenazantes castillos ambientados en la Transilvania de los albores del siglo XX, concretamente a finales del XIX.

En la versión final existían un total de veintiocho extensas zonas para explorar y hasta ocho ítems especiales a entera disposición del usuario que,  una vez adquiridos, darían paso a una sensacional secuencia cinemática realizada por el mismo motor del juego, y que a su vez difería en función del personaje elegido.

Esta agradecida variedad de situaciones se ve enfatizada además por rutas alternativas que varían dependiendo de cada protagonista, e incluso se muestran en escena distintos enemigos; pues existen retos y jefes que pueden eludirse, sin olvidar los dos finales disonibles para cada héroe, ya sean buenos o malos.

Es decir, que para completar Castlevania 64 en su totalidad es preciso concluir el juego con ambos protagonistas.

Respecto a la aventura, se desarrolla en tiempo real, a imagen y semejanza del sobresaliente Legend of Zelda: Ocarina of Time.

Este apasionante progreso se traduce en que la noche caerá de forma natural, influyendo notoriamente sobre la jugabilidad.

Y así, cuando el día muera, los vampiros se alzarán sobre sus tumbas para enfrentarse al osado jugador en plenitud de sus facultades.

En cambio, las horas diurnas se antojan ideales para investigar el resto de los escenarios, si bien no habrá que descuidar algunos recovecos oscuros y lugares privados de la bienamada luz solar, pues suelen estar infestados por esqueletos y demás fauna de la peor clase imaginable.

Centrándonos en el juego propiamente dicho, luce un aspecto magistral dadas las posibilidades de la época.

Los gráficos son realmente nítidos y la resolución digna de toda loa, pese a evidenciarse parcos en detalles de forma ocasional; y el sonido consigue poner en tensión constante al aficionado que se encuentra frente al televisor, lo que no es decir poco en una consola como Nintendo 64.

Así es precisamente el resto de esta memorable producción, vistosa y muy elegante.

No en vano, este notable cartucho de 96 megas fue considerado como el niño mimado de Konami, además del juego más esperado por todos los grandes “nintenderos” en su momento.

Y razones no les faltaban, pues como decíamos, el desarrollo se mantenía en la línea de la serie, pero visualmente sorprendía con gráficos poligonales y una profundidad de juego sublime, aunque sin llegar a las desorbitadas cotas de calidad que caracterizaron al ilustrísimo Symphony of the Night.

LOS VALEROSOS PROTAGONISTAS

SCHNEIDER BELMONT es un maestro del látigo, un tipo realmente duro que maneja el arma heredada de un legendario clan con soltura, aunque su espada es igualmente mortífera.
Era hasta la fecha el último vástago de su sagrado linaje, y también el más preparado.

CARRIE FERNÁNDEZ es una tierna joven de dotes hechiceras, de aspecto frágil pero inconmensurable poder mágico heredado de su madre, una bruja de noble corazón para más señas.

ALGUNAS EXCELSAS BONDADES DE ESTA GLORIOSA AVENTURA TRIDIMENSIONAL

Visualmente el juego luce al más alto nivel en el año de su estreno.
Tanto es así que la resolución gráfica consigue impresionar.
Basta con limitarse a observar cualquier imagen de las que acompañan al texto para quedarse prendado de la nitidez y definición de los polígonos, amén de las texturas.

Además, el tamaño y la calidad de los gráficos es digna de mención.
Estos se benefician también de la movilidad y dinamismo de los personajes, y en menor medida de las diferentes cámaras disponibles.


Como decíamos, la jugabilidad no se distancia significatvamente de las entregas originales, aunque gráficamente destaca por sus complejos entornos tridimensionales y una gran profundidad en el horizonte de juego, ofreciendo así un campo de acción amplísimo.


La acción por su parte se desarrolla tanto en el exterior como dentro de inexpugnables castillos, fuera de los cuales el tiempo transcurre con normalidad y se pasará de la noche al día, tal como ya ocurría en el inigualable Legend of Zelda.

De modo que durante el día será conveniente explorar en su totalidad los diversos escenarios, a fin de buscar nuevas armas o ítems, y ya puestos, medir la habilidad del jugador en el campo de las plataformas.

Es necesario, por tanto, prestar especial atención al reloj de la parte superior izquierda, pues de noche se multiplican los vampiros y demás seres de dudosa procedencia.


Por descontado, la acción predominará sobre otros componentes aventureros, en parte debido al marcado protagonismo de los vampiros, esqueletos y mujeres araña, que lucen un terrorífico aspecto poligonal para la ocasión, y de una resolución y nitidez destacables por añadidura.


Las plataformas por su parte exigirán grandes dosis de habilidad, pues obligarán a calcular cada salto al milímetro.
Eso, o limitarse a mantener pulsado el botón de agarre, siendo esta quizá la opción más recomendable después de todo.

Los esqueletos se muestran como unos enemigos realmente pesados de abatir.
Algunos incluso persistirán en su empeño de agredir a los héroes, pese a haber perdido durante el transcurso de la batalla ciertas partes de su anatomía, como el cráneo o las piernas.


Por último, numerosas secuencias de vídeo interrumpirán el progreso de la partida cuando suceda algún hecho destacable.

Así se presentan algunos enemigos, plataformas-trampa en el interior de los lóbregos castillos, escenas que sirven para hilar el devenir de los acontecimientos, y por supuesto el principio y final de la historia.

Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.