CASTLEVANIA: CIRCLE OF THE MOON

Vaya por delante que existen mejores exponentes en la longeva saga vampírica de Konami; pero si nos remontamos a la época de 32 bits y centramos nuestra atención en Game Boy Advance, nunca está de más recordar el primer Castlevania que pudimos disfrutar en aquella portátil.

Con él, Konami inauguró una de las mejores rachas de la franquicia durante seis prestigiosas entregas, repartidas entre GBA y DS, que duró hasta el año 2.008.

Sea como fuere, este bendito cartucho logró encajar en la sucesora de Game Boy toda la esencia del inmortal Symphony of the Night, merced a una aventura rebosante de elementos RPG, exploración y plataformas, engalanada por un desarrollo en gloriosas 2D a través de un inmenso mapa que más de uno se obsesionó en completar al 100%… incluso en sus modos adicionales.

Y con razón, pues la soberbia ambientación gótica del castillo dio lugar al escenario perfecto para acoger a un festival de sprites y variados enemigos, que desfilaban por la pantalla a un ritmo incesante; y tan sólo quedaban eclipsados por el descomunal tamaño que exhibían los jefes finales, cuyas batallas requerían altos niveles de paciencia y estrategia hasta llegar a Drácula.

UN CLÁSICO AL QUE HINCAR EL DIENTE

La introducción del sistema de combate, vagamente inspirado en el tarot, fue todo un acierto, ya que permitía combinar dos cartas de distinto tipo para mejorar los atributos y armas de Nathan Graves; el protagonista de una historia de rivalidad entre hermanos, enfrentados por la envidia.

Y no podemos dejar de mencionar su magistral banda sonora, precedida por el solemne Kyrie Eleison cantando a coro, que aún hoy nos sigue cautivando como el primer día.

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