CHARLIE’S ANGELS

Hacer leña de la adaptación de una película mediocre puede parecer un recurso fácil.

En la historia del videojuego, hay cientos de casos.

Pero, ¿hay alguno peor que éste?.

Así de pronto, no se nos ocurre ninguno.

No es que las películas de Lucy Liu, Drew Barrimore y Cameron Diaz fueran un dechado de virtudes: eran simplonas películas de acción que parodiaban, tirando a mal, la serie de los 70.

Aún así, podían tener su público.

El juego, en cambio, no puede tenerlo.

O, si lo tiene, es oligofrénico.

Su argumento no coincide con el de la película que se estrenó ese mismo año, y nos invita a dar caza a un “chorizo” que está levantando los principales monumentos del país.

¿Y cómo lo detenemos?.

¿Investigando?.

Pues no, golpeando a todo lo que se menee, a lo beat’em up, en una serie de misiones carentes de toda lógica.

Si al menos fuera un beat’em up decente, sería el menor de los males.

Pero tampoco: es malo con avaricia, tosco, con un control nefasto, sin depurar, repleto de bugs y anodino hasta el bostezo.

No hay IA que valga, los enemigos se repiten hasta la nausea y las animaciones, como por ejemplo el salto, son dignas de escarnio público… por no hablar de la recreación de las tres actrices o su labor en el doblaje, que transmite una desidia pocas veces escuchada en un juego.

Vamos, la quintaesencia del juego como herramienta para promocionar un filme

¿POR QUÉ LO RECORDAMOS?

O, más bien, ¿por qué no podemos olvidarlo?.

Pues, a grandes rasgos, porque pocas cosas más nefastas han pasado por nuestras manos.

Por tener, tiene fallos hasta en el texto de la carátula.

Al menos, la pesadilla no da para más de 3 o 4 horas; tiempo suficiente para preguntarte varios miles de veces por qué estás desperdiciando tu vida con esta bazofia.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
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