CHUCHU ROCKET!

Antes de que los juegos online encandilaran a millones de usuarios en todo el mundo, que disparaban frenéticamente acomodados en sus sillones, la cosa funcionaba de otro modo: era la eterna lucha entre el gato y el ratón sobre laberintos de colores planos, y donde un simple error podía hacer que los ataques del jugador acabaran en el estómago de una máquina mortal de color naranja y aspecto extrañamente abstracto.

La Dreamcast venía de serie con un módem, y el jugador, a no ser que fuera lo suficientemente valiente como para enfrentarse a la eterna y repetitiva colegiala espacial de Phantasy Star Online, probablemente acabaría inmerso en un delicioso juego de lógica en el que se disparan un puñado de flechas sobre el suelo para poder guiar al ratón al cohete, su refugio.

El modo multijugador era frenético, con los oponentes intentando guiar a los gatos hacia el terreno rival y mantener a salvo a sus amigos, aunque la auténtica interacción online consistía en compartir los difusos mapas construidos por cada uno en el nivel de edición.

Fue el factor que condicionó el éxito de ChuChu Rocket!, pese a que el resto del juego era lo suficientemente atractivo como para proporcionar horas de diversión.

Inevitablemente, la banda ancha abrió las puertas a aquellos juegos que se adaptaban bien al cable, y las rarezas del tipo ChuChu Rocket! fueron sustituidas por fiestas Lan, combates mortales e interminables chats a viva voz.

Y aunque nadie se quejó demasiado pudiendo disfrutar de títulos como Halo, Killzone 2 y Call of Duty 4, no viene mal una mirada retrospectiva al pasado online, especialmente cuando destila la frescura de este, para hacer una pausa y recrearse.

Por cierto, si tu Dreamcast está en el desván, aún podrías intentar localizar la pequeña versión de Game Boy Advance.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.