CHUCHU ROCKET!

Personajes que se asemejan a los dibujos de un infante y un desarrollo basado en la simpleza.

Poco más se necesita para alcanzar la fórmula del éxito.

Y es que la llegada del título del Sonic Team supuso un punto de inflexión en la historia de las consolas, pues tuvo el honor de ser el primero en incluir la opción de jugar a través de la red.

De modo que las primeras partidas online que se pudieron disfrutar desde Dreamcast tuvieron como inconfundibles protagonistas a unos alegres ratoncillos que bien podrían incluirse entre algunos de los programas más revolucionarios de la industria, a la altura de obras como Pong o Pacman.

Quizá lo más llamativo de Chuchu Rocket!, y que resulta un denominador común en la mayoría de los clásicos, es el hecho de proporcionar una experiencia de juego altamente satisfactoria a partir de unos gráficos simplistas, minimalistas dirían algunos.

Con todo, la trascendencia de este puzzle es innegable, pues conquistó un terreno en el que ningún otro título se había aventurado en el mundo de las consolas, y precisamente por ese detalle tiene mayor mérito que su mecánica resulte tan sencilla.

Sirvan a modo de ejemplo las divertidísimas partidas multijugador, en las que se concentraba el mayor atractivo del compacto dado que permitían iniciarse en el otrora novedoso juego online, y que a grandes rasgos consistían en dirigir mediante flechas al mayor número de ratones posibles hasta el correspondiente cohete, sorteando diferentes obstáculos en forma de gatos que pueblan los distintos escenarios.

De modo que la premisa de su desarrollo sigue siendo todo un ejemplo a seguir en cuanto a simplicidad se refiere, pues básicamente el cometido del usuario pasará por eso mismo, llevar a los ratones hasta los cohetes, evitando que los gatos se los coman en su accidentado camino.

Cierto es que no parece en absoluto una idea innovadora, pero tampoco lo aparentaba determinado programa en el que una suerte de ladrillos caían a través de la pantalla formando bloques, y a día de hoy nadie cuestiona que la importancia del mítico Tetris es innegable.

Huelga decir que cuando el puzzle de SEGA vio la luz contaba a su favor con algunas de las partidas más frenéticas y adictivas que pudieron disputarse desde hacía largos años.

Buena cuenta de ello dieron los usuarios japoneses, donde el título que nos ocupa no tardó en situarse entre los primeros puestos de ventas a los pocos días de comercializarse, un privilegio reservado al alcance de muy pocos elegidos.

No obstante, cabe destacar que dado que Chuchu Rocket! se trataba del primer juego de estas características, en nuestro territorio tan sólo se permitía competir en red con otros afortunados rivales europeos, con los que era viable además acceder a una sala de chat, manteniendo un animado diálogo con el resto de usuarios, con los textos en un perfecto castellano.

Por supuesto, el modo individual también garantiza incontables horas de diversión, donde el jugador deberá resolver diferentes niveles con un número de movimientos limitado, aunque también cabe la posibilidad de diseñar complejos escenarios personalizados.

Dejando de lado el modo Puzzle y adentrándose en el Challenge, los aficionados al género se encontrarán con pruebas mucho más variadas, tales como dar de comer a los gatos sacrificando algunos roedores, y así hasta salvar al centenar de ratones.

Pero como señalaba anteriormente, el mayor encanto de Chuchu Rocket! reside en las opciones multijugador, sean el Team Battle y el 4P Battle, pues aquí es donde la adicción que destila el programa alcanza su máximo esplendor.

Conseguir salvar al mayor número de roedores al tiempo que se incordia en la medida de lo posible al resto de participantes y se obtienen los codiciados ratones rosados que proporcionan habilidades especiales, o aquellos que brindan una mayor puntuación es, sin lugar a dudas, lo más divertido de todo el programa, y pone de manifiesto cual es el apartado del título en el que ha concentrado sus esfuerzos el consagrado equipo del Sonic Team.

Aún así, no deja de sorprender que un juego basado en la clásica persecución del gato y el ratón y con un acabado gráfico que fácilmente podría equipararse con el resto de títulos de Master System triunfase en todo el mundo inaugurando las partidas en red.

Y es que como se puede comprobar observando las capturas que conforman este artículo, el acabado visual resulta extremadamente sencillo.

No esperéis por tanto encontrar espectaculares intros u otro tipo de virtuosismo gráfico, pues lo que este apartado os depara es mucho colorido, alegres personajillos y… Poco más.

Por su parte, la música acompaña majestuosamente al desarrollo de las partidas, donde destacan algunas melodías con toques techno que se convertirán en el acompañamiento ideal para amenizar los frenéticos puzzles que deberá resolver el jugador.

Como es lógico, los controles son igualmente sencillos y asequibles, facilitando así que el usuario asimile la mecánica de su desarrollo con relativa rapidez.

Basta con decir que cada botón permite colocar una flecha en una dirección determinada, a excepción de los superiores, que sirven para que los ratones aceleren su paso o bien reiniciar el correspondiente puzzle.

Pero como he repetido a lo largo de todo el texto, si por alguna cosa será recordado Chuchu Rocket! será por incluir las opciones de internet en un programa destinado a jugarse en consola, concretamente en la portentosa Dreamcast.

Por vez primera se hizo realidad aquello que con tanto ahinco había promocionado SEGA, permitiendo disfrutar de apasionantes partidas en línea y accediendo a una página exclusiva del juego con trucos, consejos e información de diversa índole.

Pese a que en determinadas ocasiones podía resultar un poco irritante la conexión con el portal del título – para que os hagáis una idea aproximada, en uno de los menús se daba a escoger entre reintentar la conexión en una o tres ocasiones – desde luego merecía la pena experimentar esa agradable sensación de jugar en tiempo real con otros tantos usuarios europeos.

Sin olvidar que, aunque este seguía siendo uno de los principales alicientes de la soberbia creación del Sonic Team, no era, ni mucho menos, su único punto fuerte.

Pues basta con jugar escasos minutos para llegar a la inequívoca conclusión de que la diversión está más que garantizada.

PIONEROS EN LA RED

Uno de los mayores logros de los ratones protagonistas de Chuchu Rocket! es el detalle de incorporar, por vez primera en la historia de las videoconsolas, la posibilidad de disputar frenéticas partidas en red.

El sistema era cuanto menos sencillo y permitía acceder a los servidores de diferentes países europeos y, una vez dentro, enzarzarse en una alocada competición con hasta cuatro usuarios o bien participar de algún chat.

No obstante, la lentitud con la que se desarrollaban determinadas partidas podía llegar a convertirse en un inconveniente si un elevado número de personas accedían a la vez a dicho portal.

Pero hay que tener presente que estos simpáticos roedores están considerados como los primeros en explorar este campo y que Chuchu Rocket! fue tan sólo el punto de partida que sirvió para mejorar la experiencia en el futuro.

RESUMIENDO

Chuchu Rocket! no pretende engañar a nadie.

Su principal aliciente es que el jugador se quede pegado al mando intentando que los diferentes roedores lleguen hasta el correspondiente cohete.

Y a fe que el Sonic Team consiguió con creces su objetivo.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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