COSPLAY LLEVADO AL EXTREMO


Por todos es sabido que hay aficionados que profesan amor hacia sus ídolos más allá de la pantalla de televisión, de cine, e incluso los comics, y cuando se presenta la ocasión no dudan en aparecer en público de una forma ciertamente notoria. Por lo general, tiendo a simpatizar con ésta gente, pues en cierto modo, resulta grato saber que aún hay personas que conservan parte de ése niño que una vez fuimos, y aún somos quizá capaces de ver el mundo con los ojos de la inocencia, y maravillarnos de la belleza del mismo. En cualquier caso, considero que hay límites que, bajo ningún concepto, NUNCA deberían rebasarse. Y como una imagen vale más que mil palabras, he aquí unos cuántos ejemplos que dan buena muestra de ello. Confieso abiertamente que mientras observaba las fotos, con más de un individuo se me saltaban las lágrimas de la risa. Pero supongo que en el fondo hay que quererlos, después de todo, bajo esa apariencia estrafalaria se esconde un ser humano. Aunque quizá ésta última afirmación sea mucho suponer.

Si os cruzáis con alguno de éstos por la calle, el sentido común dicta que hagáis mutis y desaparezcais tan pronto como os sea posible. En especial si nos referimos a las versiones hormonadas de Lobezno, y por encima de toda la demás fauna, de la versión hombruna de Tifa, que demuestra que los errores de la naturaleza no los cura el tiempo, más bien los acrecenta, y si además tienes la mala suerte de que se pone cariñosa, puedes llevarte un beso, una poesía, una flor, además de llenarte de pelos. Se os ocurre alguna aberración por el estilo? Realmente cuesta imaginar cosas más feas, aunque aquí el nivel está muy reñido, por lo inexistente que resulta.
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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.