CRASH BANDICOOT 2: CORTEX STRIKES BACK

Naughty Dog aprovechó de forma magistral las cualidades de PlayStation hasta depurar uno de los mejores juegos de plataformas para dicha consola, el incomparable Crash Bandicoot 2.

Y es que pese a la popularización de los primeros títulos de plataformas en 3D para la gris de Sony, la compañía desarrolladora prefirió seguir apostando por el clásico esquema en 2D, aunque dotado de un entorno tridimensional digno de toda loa y alabanza.

No en vano, en el ECTS previo a la comercialización del compacto los asistentes le preguntaron a Jason Rubin, presidente y co-fundador de la empresa, por qué no habían centrado sus esfuerzos en crear un juego que se asimilara más a Super Mario 64, un referente ineludible dentro del género.

Su respuesta dejó bien clara la declaración de intenciones del equipo encargado del desarrollo: preferían dotar al producto de una jugabilidad arrolladora antes que obtener un resultado mediocre.

Pero independientemente de sus declaraciones, no cabe lugar a dudas de que consiguieron un apartado gráfico de una preciosidad inusitada.

La belleza de texturas rebosantes de colorido han dado forma a un marco incomparable para cada una de las 25 fases que componen la aventura.

Estas a su vez se dividen en cinco salas en las que será posible salvar el avance cada vez que se concluya un nivel.

También en este detalle se ha hecho notar el esfuerzo de los programadores, ya que es factible grabar un total de cuatro partidas diferentes en tan solo un bloque de la Memory Card.

Cada vez que el usuario supere cinco fases deberá enfrentarse contra uno de los temidos jefes finales de nivel.

Y es que Crash Bandicoot 2 puede presumir de tener a algunos de los final bosses más originales del género, con un diseño realmente interesante y unos peculiares patrones de ataque.

Por descontado, finalizar las 25 fases tan solo equivaldrá a obtener el peor de los finales posibles, como bien se habrán imaginado todos aquellos que hayan tenido la fortuna de conocer la primera entrega.

Naughty Dog se mantuvo fiel a la filosofía del Crash original, de modo que aquí vuelve a ser necesario obtener todas las cajas de cada pantalla para terminar el juego, aunque no en su totalidad.

Algunas fases precisan también que durante el recorrido no se destruya ninguna de ellas si se pretende obtener otro tipo de joya, que facilitará el acceso a un nuevo y divertido epílogo de las aventuras del simpático marsupial.

No sería por tanto aventurado calificar a la segunda aventura de Crash Bandicoot como un auténtico juegazo en toda regla, capaz de hacer disfrutar a los amantes de las plataformas como pocos.

Sin embargo, pese a las maravillas gráficas que lo caracterizan y a las nuevas habilidades de las que hace gala el protagonista – algo que si se echó en falta en el primer título – tampoco se aprecia una diferencia realmente significativa entre las dos entregas.

Incluso el apartado musical queda empobrecido al presentar unas melodías no tan recomendables como las rítmicas composiciones de Crash Bandicoot.

En cualquier caso después de contemplar algunos programas como Croc, que ya comenzaban a explotar las capacidades de la consola para producir juegos de plataformas en plenas 3D, persiste la pregunta de si Naughty Dog no podría haber apuntado en esa dirección cumplimentando el expediente sin que nadie hubiera podido cuestionar una de las apuestas más seguras disponibles para las navidades del año 1.997.

RESUMIENDO

Texturas plenas de colorido, transparencias y otros sobresalientes detalles gráficos conforman un entorno tridimensional de ensueño, muy por encima de la media.

Respecto a las melodías, aunque respetan la esencia del primer título han perdido parte de ese encanto que invitaba a tatarearlas alegremente.
Mucho mejor parados han salido los sonidos disponibles, que le confieren una ambientación magistral a todos y cada uno de los niveles, con ejemplos tan variados como pájaros piando o el chirriar en el interior de una sala de máquinas.

Pero sin duda el apartado que consigue atrapar irremediablemente al usuario es el jugable, pese a no llegar al grado de brillantez que se ha conseguido con el acabado gráfico.
La aventura está bien resuelta y mejor planteada, de modo que siempre resulta adictiva, si bien no es menos cierto que la diferencia con respecto a la primera entrega no es tan evidente.

En síntesis…

Naughty Dog realizó un trabajo realmente meritorio al mejorar casi todos los aspectos que ya lucían espléndidos en el primer título.

La jugabilidad también dispuso de diversos cambios que se hacían notar especialmente en los nuevos movimientos de Crash, aunque se mantuvo un desarrollo muy similar al programa original.

Quizá la evolución debería haber sido más pronunciada después de todo.

A destacar el espectacular apartado gráfico, de un acabado exquisito, aunque la variación con respecto a la primera parte resulta mínima.

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