CRAZY TAXI 2

Crazy Taxi 2 Arcade Sega Dreamcast Pixel Art Xtreme Retro

La primera vez que vimos Crazy Taxi, nos percatamos de que el potencial de Dreamcast empezaba a trasladarse al usuario.

Fue uno de los primeros en demostrar que, con trabajo y dedicación, se podían lograr cosas realmente increíbles.

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Sus gráficos eran gestionados por un motor sobresaliente que jamás perdía suavidad, ni daba muestras de ningún tipo de agotamiento.

Y eso teniendo en cuenta la gran cantidad de elementos que formaban parte de un escenario urbano, desde otros vehículos hasta grandes edificios o peatones.

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Un juego perfecto a nivel técnico pero que, inexplicablemente, no aprovechaba todo el esfuerzo y el talento de los programadores.

De hecho, lo más divertido era pasearse por la ciudad y observar el banquete gráfico, más que participar en los modos de juego principales.

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Vale que lo de llevar a un pasajero al otro lado de la ciudad y correr contra el tiempo tiene su gracia, pero quizá no lo suficiente como para convertirse en el pretexto y epicentro del título.

Por eso, el modo de misiones – llamado Crazy Box – se perfiló como el principal aliado de la jugabilidad.

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Más de un año después, todos esperábamos rellenar esos huecos con una segunda parte que incorporase, bajo el mismo engine, nuevas alternativas de juego.

Soñábamos por aquel entonces con persecuciones, con carreras urbanas, e incluso con la policía intentando aguarnos la fiesta, al más puro estilo Driver.

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Pero la realidad fue otra bien distinta.

Crazy Taxi 2 sigue siendo un título impecable, con modos de juego renovados pero… idénticos a los de la primera parte.

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Así que analizar este juego equivale a desgranar la entrega primigenia: un arcade impresionante a nivel audiovisual, pero tristemente desaprovechado por la ausencia de modalidades que añadan alternativas o enriquezcan la fórmula original.

De nuevo el modo de pruebas, bautizado para la ocasión como Crazy Pyramid, es la principal baza jugable.

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Eso sí, ahora el taxi salta – Crazy Jump -, lo que varía la forma de llegar a los sitios y eleva, aún más, la espectacularidad del programa.

Sin embargo, la historia se repite: un juego realmente bueno se ha quedado en el camino de convertirse en un título absolutamente extraordinario, mal nos pese.

CRAZY PYRAMID

Aunque en número de pruebas ha disminuido, ha ganado en variedad.

El Crazy Jump es una de las claves para superarlas.

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Quizá son un poco menos difíciles que las de la primera parte, salvo la última, que nos llevará bastante tiempo conseguirla.

MENOS REALISMO, MÁS ESPECTÁCULO

La incorporación del Crazy Jump a la mecánica del juego resta realismo, pero le añade una espectacularidad inusitada.

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En ocasiones será imprescindible utilizarlo.

LA CARA Y LA CRUZ

Idéntica calidad gráfica y el mismo talón de Aquiles que su predecesor: se echa en falta un modo de juego basado en misiones.

EN SÍNTESIS

Crazy Taxi fue el juego que nos abrió los ojos a lo que podía dar de sí Dreamcast.

Su segunda parte continúa en la misma línea de espectáculo, calidad gráfica y situaciones totalmente insólitas.

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Por tanto, mantiene las virtudes y sigue acusando los mismos defectos.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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