CREADORES DE VIDEOJUEGOS Y FABRICANTES DE SUEÑOS

A mediados de los ochenta, en Europa se alzaron un sinfín de pequeñas compañías que, con gran esfuerzo, lograron abrirse camino en un mercado controlado por las grandes empresas.
Dinamic, Topo u Opera Soft son nombres familiares para los habituales de esta página, treintañeros en su mayoría, que pasaban las horas muertas jugando con sus Spectrum o leyendo MicroHobby.
Sin embargo, no todo era producto nacional, ni mucho menos.

Aquella misma década vio surgir con gran fuerza un plantel de programadores y desarrolladores de probado prestigio, que gracias a sus argucias fueron capaces de dar forma a nuestros sueños más secretos: convertirnos en dioses, construir o arrasar ciudades enteras en pocas horas, controlar el espacio y el tiempo, …
Nada parecía imposible para ellos.
Shigeru Miyamoto, Will Wright, Hideo Kojima, y tantos otros hitos del sector han sabido crear universos a la medida de su talento, en los que muchos jugadores han vivido experiencias únicas.
Imitados hasta la saciedad, aunque nunca igualados, siempre aparecen por donde menos se les espera, con el firme objetivo de ofrecer a sus rendidos admiradores nuevos mundos que explorar.
Huelga decir que sin su fecundo ingenio no habría campaña de marketing que resistiera.
No en vano, los diseñadores de videojuegos invierten muchísimo tiempo en pensar el modo eficaz de atraer incluso a los aficionados más reticentes, para asegurarse un éxito inmediato.
Y con razón, porque en una industria tan competitiva como ésta, a menudo el gusto por la extravagancia, la imaginación desbocada o un cierto hermetismo resultan vitales.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.