CREENCIAS POPULARES DEL MUNDO DE LOS VIDEOJUEGOS PARTE 2

Retomamos este breve reportaje por donde lo dejamos, cuestionando una vez más aquellas ideas preconcebidas que ya forman parte de un saber colectivo sobre el que se sustenta la cultura de los videojuegos.

VIDEOJUEGO ES SINÓNIMO DE ARTE

Esta afirmación varía probablemente dependiendo de a qué colectivo nos referimos.

Por un lado están los jugadores ocasionales, uno de los mayores logros en la actual generación de consolas que le han servido el éxito en bandeja de plata a diversas compañías desarrolladoras.

Por norma general este colectivo se contenta con disfrutar en momentos puntuales de aquellos títulos que son de su agrado mientras son ajenos o indiferentes a cualquier complejo que se pudiera derivar de su condición.

Sin embargo existe otro grupo de jugadores con un perfil que difiere en gran medida del anterior, a los que se ha dado a conocer como hardcore, que sienten la necesidad de reivindicar un reconocimiento para el sector de los videojuegos, de gran importancia y repercusión en la sociedad.

Existe además otro tipo de persona que nada tiene que ver con el medio, y sin embargo está indirectamente ligada con el; son aquellos que por su reconocimiento, fama o educación se atribuyen el título de cultos, eruditos, sabedores, y en definitiva, de aquellos cuya opinión debería prevalecer sobre la de las masas, aun sin pronunciarse al respecto o no expresarlo de este modo.

Precisamente es este grupo de personas el que rechaza de forma tajante que otros medios reciban el trato que creen se les debería reservar a otras formas de expresión más altivas y nobles.

Llegados a este punto de inflexión, la pregunta lógica que cabría hacerse sería, ¿Quién atesora la verdad?

Como suele ocurrir en estos casos, todo el mundo tiene su parte de razón, y al mismo tiempo, nadie la tiene.

Pues los videojuegos no requieren del consentimiento o del beneplácito de unos pocos elegidos para ser considerados como auténticas obras maestras atemporales, ni pretenden competir con otras formas de expresión artística.

Partiendo de esta base, sería conveniente volver a formular otra pregunta, ¿entonces, son arte los videojuegos?

La respuesta parece más asequible ahora, más clara y nítida.

Si, los videojuegos son una forma de expresión artística como tantas otras, capaces de sacar a relucir los sentimientos más altivos, las pasiones más desgarradoras, y de mostrar una belleza inusitada con una serenidad atronadora.

En efecto, cualquier elemento que sea capaz de producir estas y otras tantas emociones en aquel que lo contempla, lo vive, y se funde con el, bien merece ser considerado como una obra de arte.

EL GÉNERO DE LOS MATAMARCIANOS HA PASADO A MEJOR VIDA

Hace algunos años el lanzamiento de cualquier shooter ambientado en el espacio era motivo de alegría para una buena base de usuarios.

Xevious, R-Type o Gradius son una buena prueba de ello, y su éxito en los salones arcade de la época así lo evidencian.

Sin embargo, la popularización de los sistemas domésticos que permitían jugar en tres dimensiones vaticinó el final de una gloriosa trayectoria, con un declive lento pero inexorable para estos míticos salones de juegos.

Y era inevitable que todos aquellos géneros que no supieran adaptarse a esta nueva situación, regida por el uso de las consolas domésticas como sistema de juego preferido, acabaran agonizando junto con las añoradas coinops.

Pese a la afición de los japoneses a los juegos de naves y los notables intentos que pudimos ver en Dreamcast, la triste realidad era que el género había perdido gran parte de su atractivo de cara al usuario, que en definitiva es el que dicta el rumbo a seguir de la industria, pues si un juego no resulta atractivo, sencillamente no vende, causando grandes pérdidas entre las empresas productoras.

Para ser francos, da la clara impresión de que ocasionalmente se comercializa algún título muy puntual de alguna saga de renombre que tuvo sus orígenes hace largos años, de modo que ya cuenta en su haber con un público más o menos fiel.

Pero a la espera de que algún programa revolucione el concepto de juego instalado y haga resurgir el género en todo su esplendor, la triste realidad es que los juegos de naves espaciales andan de capa caída.

LOS FINAL FANTASY PASAN POR PELÍCULAS INTERACTIVAS

Resulta evidente que las escenas de vídeo han cobrado un mayor protagonismo en la célebre saga desde los tiempos del Final Fantasy VII.

También es cierto que el abuso de estas secuencias puede ahogar en cierta medida el ritmo de juego.

Sin embargo, pocos jugadores están dispuestos a pasar por alto estos vídeos que concentran unas grandes dosis emotivas y perderse así parte del hilo narrativo, uno de los mayores atractivos de todo juego de rol que se precie.

Bien, una vez mencionadas estas obviedades, es preciso reconocer que mucho antes de que el formato CD hiciera posible el uso de vídeos intercalados que permitieran narrar algunos de los momentos álgidos de la historia, la franquicia de Square Enix por excelencia, junto con Dragon Quest si se me permite el atrevimiento, ya revolucionó el sistema de juego de aquellos años implantando algunos elementos tan habituales en el género a día de hoy.

Las clases, armamento, equipaciones, y por supuesto las invocaciones son un claro ejemplo de ello.

Aunque el mayor baluarte de Final Fantasy, eso nadie lo duda, se encuentra en cada nueva historia, una epopeya que bien merece ser vivida y disfrutada, cargada de dramatismo, de buenos atormentados y malos rebosantes de nobles sentimientos, donde la fantasía y la realidad van unidas de la mano y con frecuencia se confunden.

Continuará…
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.