CRYSTAL’S PONY TALE

Crystals Pony Tale Sega Genesis Mega Drive Pixel Art Xtreme Retro

Jugadores ambiciosos que os crecéis ante el reto, finos estilistas del combo, fans encallecidos que jamás os conformáis con menos de un platino, buscad este cartucho e introducirlo en vuestra Mega Drive.

¿Ya?.

Pues acabáis de agotar cualquier desafío que este título pudiera ofreceros.

Sin exigencia ninguna, sin controles que dominar, sin una posibilidad real de encarar la pantalla de Game Over, puede que aún siga teniendo algo para vosotros.

Intentaré explicar el qué.

Crystals Pony Tale Sega Genesis Mega Drive Xtreme Retro 1

De ninguna manera se podría argumentar que Crystal’s Pony Tale es un juego largo ni complejo.

Apenas muestra algún resquicio de dificultad en el último de sus siete niveles, que se recorren en veinte minutos sin el más ligero cambio en las mecánicas de combate y exploración.

Sus jefes finales son diáfanos y predecibles, con rutinas transparentes y avisos para que no quepa duda sobre cómo protegerte y cuándo atacar.

Nadie podría decir sin partirse de la risa que se trata de un juego profundo, pero tampoco parece orientado a la exploración, con sólo unos pocos secretos desperdigados a la buena de Dios, una lista de retos desganados y un par de puzzles de dudoso interés.

Crystals Pony Tale Sega Genesis Mega Drive Xtreme Retro 2

Alguien pensará que hago sangre de un programa claramente orientado hacia un público infantil al que no pertenezco, pero tampoco es del todo cierto, porque el rosado equino corre agitando su frondosa melena para enternecer mi corazón de treintañero que, durante su más tierna juventud, aún latía con fuerza y tuvo la suerte – o la desgracia, según se mire – de exprimir el cartucho.

Las animaciones del pony, los escenarios de vivos colores y la puesta en escena sugieren que SEGA esperaba que los pequeños querubines del hogar se sentaran frente al televisor, pero también suponían un reclamo ineludible para los padres.

Crystals Pony Tale Sega Genesis Mega Drive Xtreme Retro 3

Una vez señaladas con el dedo sus múltiples limitaciones, que en la actualidad invitan a rascar en esa costra mal cicatrizada de la nostalgia, conviene decir también que Crystal’s Pony Tale, en lo suyo, funciona como un reloj.

No en vano, mira con extrañeza las fórmulas de otros lanzamientos coetáneos, con esa accesibilidad tan desconcertante en un medio que aún se caracterizaba por la dificultad inmisericorde; en parte gracias a su lista de obstáculos risibles.

No entiende que el usuario quiera agotar todas las posibles maneras de mirar a un título porque sólo conoce una; una, además, no especialmente desafiante que permite que atravesarlo de punta a punta se convierta en una tarea agradable.

Saltar es divertido.

Caerse resulta ameno.

Morir es raro, pero eso tampoco supone ningún drama.

Crystals Pony Tale Sega Genesis Mega Drive Xtreme Retro 4

La música, los escenarios de tonos pastel, el diseño de cada enemigo, … todo a nuestro alrededor parece pensado para hacer de la partida un paseo grato, pero nunca aburrido.

Sin mayor reto que el simple hecho de estar ahí, disfrutando del juego por lo que es, esta singular epopeya se descubre más de veinte años después como si no hubiera pasado un día desde aquel mágico febrero de 1.994.

Sin otras virtudes más allá de lo evidente, sin entender muy bien cómo colocar esos puzzles ocasionales que se van descubriendo por aquí y allá.

Pero sin el mínimo rastro de olor a rancio, eso también.

Hoy, como ayer, seguimos encantados de volver a reencontrarnos con esta peculiar aventura que, sin embargo, sólo podemos recomendar a un grupo muy reducido de aficionados, y de muy temprana edad.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.