CYBER CYCLES

Alguien tenía que hacerlo, y al final fue Namco.

El mercado estaba saturándose de juegos de coches – Daytona USA, Ace Driver, Sega Rally, etcétera – y era necesario optar por otras modalidades, aunque fuera dentro del mundo del motor.

La solución estaba clara: las motos.

Namco ya había probado fortuna en este género con el largamente recordado Suzuka 8 Hours y su correspondiente secuela, así que el mundo de las dos ruedas no le era ni mucho menos desconocido.

En esta ocasión, sin embargo, contaba con una ventaja, como era la utilización de su placa System 22, que ya había acogido a juegos como Ridge Racer 1 y 2 o Ace Driver, para ofrecer una calidad gráfica impresionante, con miles de polígonos texturados moviéndose por la pantalla y una sensación de realismo casi increíble para los estándares de la época.

Además, se incluyeron tres vistas diferentes, dos en las que aparecía la moto y otra totalmente subjetiva, para amoldarse a los gustos de cualquier jugador.

Y las tres eran igualmente espectaculares.

Pero tal demostración técnica no habría alcanzado unas cotas de calidad semejantes si no fuera por la utilización de un atractivo mueble, que llevaba más que nunca a su máxima expresión el calificativo de máquina recreativa.

A una pantalla ya de por sí bastante atractiva se le unió la reproducción parcial de una motocicleta con capacidad de movimiento.

La novedad llegaba por el hecho de que ese movimiento no se producía por los efectos del juego, sino que era el propio jugador el encargado de “tumbar” la moto a la altura adecuada para realizar los virajes.

Para colmo, tanto el acelerador como el freno ocupaban el lugar habitual en las motos reales; es decir, la maneta derecha, con lo que la simulación de la conducción de una motocicleta estaba realmente conseguida.

En cuanto a las opciones del juego, hay que señalar que se podía elegir entre tres motos diferentes, cada una con sus características correspondientes, y dos circuitos que al mismo tiempo marcaban el nivel de dificultad.

Y para redondear el espectáculo, Namco preparó unidades de hasta cuatro motos interconectadas.

Una experiencia, en definitiva, que bien merecía la pena.

PARA AUTÉNTICOS MOTEROS

La conducción de las motos de Cyber Cycles se asemejaba mucho a la realidad.

El freno y el acelerador se encontraban en la maneta derecha, y para tomar las curvas era necesario “tumbar” la moto a la altura correspondiente, dependiendo de lo cerrada que fuera la curva.

De todos modos, cada moto tenía su particular estilo de conducción.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.