DAIKATANA

Diseñar influyentes juegos como Wolfenstein, Doom o Quake no implica que todo lo que vayas a crear tenga ese toque magistral.

Ésa fue la cruda realidad con la que se estrelló John Romero, el diseñador responsable de los títulos citados, tras abandonar id Software para fundar Ion Studios y, desde allí, lanzar su ambicioso proyecto Daikatana.

Fue un juego sobre el que se escribieron ríos de tinta, pero que se retrasó casi tres años y no estuvo a la altura.

Sus veinticuatro niveles en PC – dieciocho en consola – narraban la historia de una poderosa espada, Daikatana, y la lucha por conseguirla entre dos clanes a lo largo de los siglos – viajábamos en el tiempo a diversas épocas, como la Grecia de antes de Cristo, el Japón de 2.455… -.

Su jugabilidad era la propia de un shooter, aunque también había combates con espadas en primera persona, y en todo momento nos acompañaba un secundario con una IA desastrosa, al que debíamos mantener vivo para poder resolver los puzzles.

Si ése hubiera sido su único problema, habría sido perdonable… pero no fue el caso.

El juego, diseñado en origen para el motor del primer Quake, se retrasó para adaptarse a la tecnología de Quake II, más vistosa y potente.

¿El problema?.

Cuando se lanzó, id Software ya tenía a la venta Quake III, lo que hizo que Daikatana luciera terriblemente desfasado y su jugabilidad, añeja.

Fue un buen desastre para comenzar el nuevo milenio.

MAL AGÜERO

Su primer anuncio, en 1.997, fue agresivo – John Romero te va a convertir en su puta -.

No presagiaba nada bueno…

¿POR QUÉ LO RECORDAMOS?

Por ser un claro ejemplo del efecto negativo de un hype desmesurado, de un juego que generó unas enormes expectativas y no cumplió; un juego añejo, apolillado, incluso para cuando se lanzó.

Pese a sus buenas ideas, la factura técnica era de otra época, y eso terminó lastrando un conjunto ya de por sí muy mejorable.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.