DANDO LA NOTA EN LAS CONSOLAS

Los juegos musicales con periféricos específicos habían tenido un tímido – y muy caro – inicio con Beatmania, una mesa de mezclas que replicaba una recreativa de Konami.

El juego se lanzó en 1.997 en PlayStation, paradójicamente, sin hacer demasiado ruido, y lo mismo ocurrió con la recreativa Guitar Freaks – dejando a un lado rarezas como Taiko no Tatsujin o Donkey Konga, que utilizaban tambores -.

Pero los usuarios estaban mejor preparados en 2.005, con la llegada de Guitar Hero a PS2.

El juego, desarrollado por Harmonix, tenía un periférico muy diferente: una guitarra de plástico – réplica de una Gibson SG – que sustituía las cuerdas por botones de colores, que había que presionar siguiendo el ritmo marcado por unos acordes en pantalla.

RedOctane se encargó de la distribución del primer Guitar Hero, hasta que Activision se dio cuenta de su potencial y se hizo con los derechos de la saga.

A partir de ese momento se lanzaron cinco entregas numéricas, además de otras licenciadas con grupos como Metallica, Van Halen o Aerosmith, que narraban la historia de los diferentes grupos.

Por si la guitarra no fuese suficiente, Activision lanzó su propia mesa de mezclas y dos entregas de DJ Hero – con una mecánica similar a Beatmania -.

Y aún quedaban más instrumentos por llegar.

Electronic Arts fichó a Harmonix para desarrollar Rock Band, que además de guitarra, era compatible con micrófono y una batería.

Esta saga tuvo tres entregas numéricas y dos más, apadrinadas Los Beatles y Green Day.

Más adelante, en 2.011, Ubisoft lanzaría Rocksmith, que permitía conectar a la consola cualquier guitarra eléctrica – real – para aprender a mejorar la técnica.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.