SEGA se trata sin lugar a dudas de una de las compañías que más ha contribuido al desarrollo de la industria del videojuego, con algunos rotundos éxitos, y otros notables fracasos.
Quizá sus fracasos más sonados fueron, junto con la Saturn, el Mega CD y el 32X, a los que se acusa de forma directa de la mala racha que ya no abandonó a la compañía durante muchos años; lo que unido a una desafortunada planificación obligó a la empresa a dejar de lado la producción de hardware para centrarse en el desarrollo de software para las diferentes compañías, entre ellas Nintendo, su eterno y encarnizado rival durante la etapa de 8 y 16 bits.
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Algunos de estos despropósitos comerciales, menos conocidos que las máquinas anteriormente citadas, se saldaron con el Neptune y el Multimega, entre otros, con los que la empresa nipona trató en vano de remontar el vuelo.
A grandes rasgos estas máquinas pretendían unir a una Mega Drive con el 32X o bien con el Mega CD, siendo compatibles con ambos sistemas, y sus fechas de lanzamiento estaban previstas para el año 1.994 aproximadamente, si bien en última instancia no llegó a comercializarse el Neptune, pese a la gran campaña publicitaria que había invertido la propia SEGA en difundir su producto.
Para entender la existencia de estas plataformas es preciso remitirnos al contexto histórico en el que fueron concebidas, si bien no deja de ser cierto que desde SEGA siempre pretendieron prolongar artificialmente la vida de Mega Drive, una consola que se saldó con un éxito digno de mención y que les había proporcionado numerosos beneficios.
Cierto es que la 16 bits de SEGA había salido con anterioridad a Super Nintendo, lo que le proporcionaba una posición ventajosa en el mercado, al menos a corto plazo, pues Nintendo al disponer de mayor tiempo para la elaboración de su futura consola pudo ofrecer un soporte tecnologicamente superior, lo que a medio plazo podría terminar por desbancar a SEGA frente a la empresa rival, dado que su máquina quedaría obsoleta con mayor presteza.
Fue un contexto en que los avances tecnológicos se producían con suma rapidez, llegando a ocasionar que los productos que resultaran novedosos quedasen desfasados en un plazo irrisorio de apenas meses.
Con acierto, aunque con nefastos resultados, SEGA decidió optar por las bondades del CD como soporte de almacenamiento de datos, que como se vio vino a ser el soporte del futuro y por el que apostaron la práctica totalidad de consolas de la siguiente generación.
De este modo, mientras SEGA no conseguía llegar al público con su Mega CD, Nintendo decidió cancelar un proyecto de CD que tenía de forma conjunta con Sony para su Super Nintendo, en vista de los malos resultados obtenidos por la compañía del erizo azul, desconocedora de que se había labrado un poderoso enemigo que finalmente derivaría en PlayStation.
A corto plazo prefirió servirse de diversos chips en sus cartuchos que les proporcionaron inmejorables resultados, tratando de no quedar desfasada técnologicamente frente a las nuevas consolas que se avecinaban en el horizonte.
Por aquel entonces ya había germinado la semilla de las 3D, y el siguiente paso lógico fue desarrollar un periférico que pudiese sacar provecho de estas nuevas tecnologías antes de que hicieran acto de presencia las nuevas consolas de 32 bits.
La postura de Nintendo estaba clara; lanzar una consola no resultaba ser una opción, dado que estaban cosechando numerosos éxitos con su actual plataforma de 16 bits, y del mismo modo en el territorio americano y europeo la consola databa del año 1.991 y 1.992 respectivamente, por lo que su ciclo de vida resultaba efímero por aquel entonces.
Sin embargo, Mega Drive ya había cumplido con su propósito en este sentido, y en el año 1.994 se puso a la venta el polémico 32X.

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Lamentablemente para que este sueño fuera posible era preciso tener en cuenta un factor determinante, que no es otro que el precio.
El periférico del 32X costaba más que la misma Mega Drive en un momento en que la futura generación de consolas estaba cercana, y todo ello enfocado hacia un público objetivo compuesto por adolescentes de escasos recursos económicos.
Por ese motivo, el 32X estaba condenado al más rotundo de los fracasos incluso antes de ponerse a la venta.
Fue en ese mismo año cuando SEGA se aventuró a realizar repetidos experimentos con sus plataformas que posteriormente le pasaron factura.
Y de este modo comenzaron a gestarse los Multimega y Neptune, en un intento desesperado por unir la consola con el resto de periféricos, tratando de abaratar costes y conseguir colocar el producto a un precio más asequible para el usuario final.
Es preciso tener presente que, pese a la sustancial rebaja, estas consolas seguían resultando caras en exceso, más aún si tenemos en cuenta que muchos de estos usuarios ya disponían de una Mega Drive, y en ocasiones de alguno de los otros periféricos e incluso de una Super Nintendo.
Y este fue uno de los principales motivos por los que Neptune finalmente no se puso a la venta, aún siendo posible acoplarle el Mega CD, lo que incrementaba de forma notoria las posibilidades de la plataforma; pues seguía siendo muy inferior a Saturn que vería la luz a finales de ese mismo año, por lo que su lanzamiento no estaba justificado.
Se trataba a todas luces de un intento de consola fallida que nada podía hacer ya en el año que nos ocupa frente a las nuevas máquinas que en breve estarían disponibles.
Con estos repetidos intentos fracasados el prestigio de SEGA se vio perjudicado en exceso, lo que dificultó desde un primer momento las ventas de Saturn, pues los usuarios la miraban con desconfianza y recelo, resultando Sony y su PlayStation la máxima beneficiada de esta lamentable situación, que SEGA se había labrado a pulso.
Buen post, y bien documentado también. Habían algunas consolas de las que no había oido hablar. Siempre aprendo cosas nuevas por aqui. Un saludo
Menudos piques que tenían los de Sega y Nintendo.
No hubiera imaginado nunca quw Sega al final desarrollaría juegos para una consola de Nintendo, y mucho menos un Sonic!
Las vueltas que da la vida 0_0
Los add-ons de sega, eran como los DLCs de hoy en día = innecerarios.
Me encantaría hacerme con ellos, pero por puro coleccionismo.
Como usuario reconozco que muchas de estas plataformas eran, efectivamente, prescindibles.
Aunque quizá las que peor fama tienen, el Mega CD y el 32X, molaban un huevo.
Cierto es que el Mega CD se nutría con frecuencia de algunas adaptaciones vergonzosas, pero tenía en su catálogo muchos juegos imprescindibles – Sonic CD, Terminator CD, Final Fight CD, … -.
Por su parte, el 32X nació muerto debido a su elevado precio, y a la inminente salida de las consolas de 32 bits, claramente superiores.
No obstante, en su reducido catálogo también encontramos varias joyas atemporales.
Basta con decir que la versión de Virtua Fighter era muy superior en el propio 32X que en la mismísima Saturn!
Debido, claro está, a las prisas por convertir al juego en el abanderado de la máquina.