DEFENDER

Las primeras reacciones que suscitó Defender, el juego de naves de desplazamiento lateral de Eugene Jarvis, sugerían que no iba a tener éxito en absoluto; aunque eso mismo sucedió con otros arcades que cambiarían para siempre el panorama de la industria.

Con movimiento hacia adelante y atrás, disparos, bombas inteligentes e hiperespacio, había demasiados botones y los enemigos se te aparecían en violentas formaciones mortales.

Si juegas a Defender igual que a Space invaders, te aparecerá un enemigo por la espalda y te derribará sin que ni siquiera puedas detectarlo en la pantalla.

Sin embargo, Defender era una maravilla.

Jarvis, que creció con la idea de hacer máquinas pinball y no juegos arcade, entendió que los jugadores del futuro querían algo más que enemigos predecibles fáciles de memorizar y de abatir rutinariamente.

Querían una acción que cambiara constantemente, enemigos impredecibles y opciones explosivas.

Querían algo que proteger – en este caso, diminutos astronautas – y algo que destruir.

Querían espectáculos incandescentes cuando sus enemigos estallaban en píxeles pulverizados.

Y, sobre todo, querían los niveles increíbles de control que les ofrecía el juego de Jarvis; pero todo tenía un precio, claro.

Defender es muy difícil al principio, con pilotos novatos precipitándose contra un alienígena mutado, topándose con una bala a velocidad hiperespacial o sobreviviendo lo suficiente como para perder a todos los astronautas y acabar engullido por un vacío nebuloso y terrorífico.

El resultado fue un juego que anunció el futuro con más claridad que la mayoría de sus congéneres.

Tarde o temprano, los jugadores querrían algo más complicado que los hiciera sudar de verdad.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.