DESERT STRIKE: RETURN TO THE GULF

Parece que Ocean estaba empeñada en lanzar este original cartucho de Electronic Arts en todos los formatos posibles.

Y esta vez le tocó a la pequeña Game Boy – junto a Super Game Boy, por añadidura – recoger un juego que, desde luego, ya no sorprendía a nadie después de haber visto tantas y tantas versiones, y menos aún cuando en Mega Drive ya iban por la tercera parte de la serie – Urban Strike -.

Sea como fuere, el protagonista del título, para el que no lo sepa aún, es un super helicóptero bien armado y equipado que, a través de extensos mapeados con scroll multidireccional, debe realizar una serie de misiones.

Naturalmente está enfrascado en plena situación bélica, así que las misiones consisten en destruir determinados objetivos militares, rescatar prisioneros o descubrir el escondite donde se oculta el alto mando enemigo.

El piloto debe preocuparse de vigilar el combustible, el armamento y el blindaje de la nave, en una demostración de lógica, paciencia y estrategia militar.

Para ello cuenta con un completo cuadro de mandos, en el que además se incluye el mapa de los escenarios, imprescindible para poder llevar a cabo la tarea.

En suma, una guerra a pequeña escala, portátil e idealizada, con todas las de la ley.

EN SÍNTESIS

Desert Strike para Game Boy sigue manteniendo el nivel de anteriores versiones, aunque ha perdido la originalidad de antaño y el movimiento del helicóptero no tiene toda la suavidad que se le podría exigir.

De todos modos, por aquel entonces era el único juego de estas características para la portátil de Nintendo, y eso siempre era un gran aliciente.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.