DESGRANANDO VIDEOJUEGOS

La frase no es mia, sino del célebre Pablo Picasso:

Dios es sobre todo un artista.

Inventó la jirafa, el elefante y la hormiga.

En verdad, nunca pretendió seguir un estilo… simplemente fue haciendo todo lo que deseaba hacer“.

Dicho de otro modo, nuestro deseo de andar crea nuestro propio camino.

Esta máxima se puede aplicar tanto a la vida como a nuestra pasión por los videojuegos.

Ahora bien, es justo reconocer que cuesta decantarse por un modus operandi, como si de algún modo estuviéramos obligados a realizar una partida perfecta.

Al fin y al cabo, todos somos jugadores diferentes.

Llegados a este punto, merece la pena cuestionarse: ¿por qué deberíamos seguir un modelo establecido?.

Las guías en los videojuegos, y en la vida misma, nos sirven para no repetir aquellos errores estúpidos que otros ya han cometido pero, al mismo tiempo, nos obligan a imitar siempre lo que otros hacen.

Ser coherente implica usar la corbata que combina con tales calcetines, y reproducir cada mañana las mismas opiniones que teníamos ayer.

Entonces, nuestra satisfacción personal, ¿dónde queda?.

Por eso desde aquí os animo a cambiar de opinión y caer en vuestras propias contradicciones sin avergonzaros.

Tenéis ese derecho: poco importan los gustos del resto de aficionados o su forma de jugar, porque van a jugar del mismo modo en cualquier caso.

Cuando decidimos afrontar una nuava aventura – virtualmente hablando -, ocurren algunos excesos.

Dice una antigua máxima culinaria:

Para hacer una tortilla es necesario, primero, romper el huevo“.

También es natural que surjan conflictos inesperados, y el desarrollo de la partida no alcance el nivel de perfección deseado.

Es lógico, por tanto, que aparezcan heridas durante su transcurso.

Pero las heridas pasan, y sólo permanecen las cicatrices.

Y esa experiéncia, para todo jugador que se precie, se torna una bendición, porque las cicatrices se mantienen durante el resto de la vida, y ayudan en futuras ocasiones.

Si en algún momento – debido a la complejidad o cualquier otra razón – el deseo de recurrir a una guía es intenso, basta con mirarlas.

Las cicatrices nos muestran la marca de nuestros grilletes, los horrores de la dependencia y prisión, e invitan a caminar hacia delante.

Por eso conviene relajarse y dejar que el transcurso de la partida fluya de forma natural, descubriendo la alegría y la sorpresa por uno mismo.

Un jugador experimentado sabe que ciertos momentos se repiten; con frecuencia se ve en los mismos problemas y afronta situaciones que ya había desafiado anteriormente.

Entonces puede llegar a deprimirse, y considerar que es incapaz de progresar en la trama.

Pero nada más lejos de la realidad, porque reincidir en semejantes tesituras no equivale a superarlas.

Por fortuna, todas las experiencias pasadas tienen una misma finalidad: curtirnos como jugadores y profundizar en nuestra capacidad de respuesta.

Lo maravilloso de este mundillo es que cada título y género propone una solución diferente a cada lucha repetida, y nunca se consideran errores las faltas, sino pasos necesarios hacia el encuentro con nosotros mismos.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.