DISASTER REPORT

Hay muy pocos juegos que hayan incorporado a sus argumentos los escombros de las películas de desastres.

Es un género cinematográfico longevo, que va desde La aventura del Poseidón hasta nuestros días, y serviría como soporte ideal para el título que nos ocupa: más destrucción de la que cabría en un género de disparos en primera persona, mucha acción y la lenta revelación de las motivaciones cruzadas de un reparto coral.

Disaster Report incluye todas esas características, y revisa toda la panoplia de posibles desastres: terremotos, corrimientos de tierras, tsunamis, incendios y, como en toda buena película de desastres, otros seres humanos.

Y como en todas las grandes producciones, el gran misterio se halla en el corazón del juego.

Un misterio relacionado con la construcción de una enorme isla artificial – o mejor, su gradual destrucción -, de la que el héroe de turno deberá escapar.

El desafío no consiste en encontrar nuevas e interesantes formas de matar a otros, sino de salvarse uno mismo, escalando lentamente por un edificio en llamas, intentando evitar la asfixia, o poniéndose a salvo desde un puente que se desmorona sin previo aviso.

Uno de los aspectos más interesantes del juego es el modo en que la constante sed del protagonista regula su progreso e incrementa la tensión.

Después de cada catástrofe, nunca sabes a qué distancia puedes hallarte del próximo y providencial trago de agua.

Pero tampoco se halla lejos el próximo alivio, normalmente en forma de coleccionables sin sentido, como una brújula.

Al final, la conspiración que se esconde tras el desastre no es del todo convincente, pero en un medio en el que la lucha continúa siendo el modo de interacción por defecto, Disaster Report es un soplo de aire fresco.

Bien, un aire viciado y lleno de polvo, pero aire al fin.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.