DISNEY’S DUCKTALES 2

Si ha habido un juego para Game Boy que ha conseguido mantenerme apartado del mundanal ruido durante un buen periodo de tiempo, ése fue, sin duda, DuckTales.

Esta maravilla – que debemos agradecer al consagrado equipo de Capcom – asentaba su portentosa jugabilidad sobre un sistema en el que la dificultad estaba regulada convenientemente, permitiendo avanzar sin excesivos problemas durante gran parte de la aventura, al tiempo que dicho nivel de dificultad se iba incrementando gradualmente.

La historia, pese a ser relativamente infantil, invitaba a adentrarse en unos escenarios que a nivel gráfico resultaban de una gran perfección.

DuckTales 2 conserva el 80% de todo aquello que llevó a la fama a la entrega primigenia, y el 20% restante responde a mejoras que la compañía nipona ha incorporado para la ocasión.

Entre otras novedades, destaca el elevado número de ítems que encontraremos a lo largo del juego – algunos de ellos realmente curiosos – y que, como sucediera en la primera parte, deberemos utilizar en el lugar apropiado – a modo de videoaventura -.

El número de acciones que Tío Gilito puede realizar – Scrooge fuera de nuestras fronteras – también ha sido elevado, permitiendo activar cañones, palancas y un sinfín de movimientos que contribuyen a hacer mucho más variado un título que, ya de por sí, puede ser considerado como genial.

Cada uno de los seis niveles que componen este cartucho guardará en su interior una habitación secreta, en la que deberemos descubrir un preciado tesoro.

Este hecho permite ampliar el objetivo del juego, que consistirá tanto en buscar el añorado tesoro, como en acabar pronto con el correspondiente enemigo que encontraremos en cada fase.

Pero bueno, qué os vamos a contar a estas alturas.

Aún así, es necesario recalcar la calidad del juego, cuyo lanzamiento tuvo lugar a finales de 1.993 – algunos meses antes en su versión de NES -.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.