DODONPACHI

Cóselos a balazos.

DoDonPachi ejemplifica esa expresión mejor que cualquier otro shoot’em up, provocando una tormenta de enfurecidos píxeles que sirven para esquivar y eliminar simultáneamente.

Se trata de un asalto despiadado a los sentidos y la capacidad de reacción, tan alejado como es posible de los cuidadosos y precisos disparos característicos de los clásicos del género.

Pero el principio sigue siendo el mismo: disparar a las naves espaciales, evitando ser atacado.

Con todo, DoDonPachi difiere de sus fuentes de inspiración tradicionales en el tamaño y la furia de las balas que se lanzan el jugador y sus oponentes.

Pone énfasis en la memorización y en las reacciones, puesto que el título exige diferenciar entre fuego amigo y enemigo, y reaccionar en consecuencia en décimas de segundo.

El efecto se ve intensificado por los poderes extra, que convierten lo que era un simple intercambio de balas – láser o efecto rifle – en una corriente de aguas bravas; sin olvidar que la explosión de neones y una serie de indicadores de puntuación iluminan a cualquier enemigo alcanzado por las balas del usuario.

Sea como fuere, este juego nació en los salones recreativos, y claro, en él prima la obtención de puntuaciones elevadas.

Para ello utiliza un sencillo sistema combo que registra la frecuencia de los blancos y relaciona un multiplicador de puntuación con el número de aciertos.

No en vano, DoDonPachi ha inspirado la grabación de millares de vídeos relacionados con los récords de puntos, que circulan por Japón en colecciones de DVD.

Y la constante cortina de balas alcanza el clímax durante la reyerta contra el voluminoso jefe de turno, cuando la corriente de fuego dirige al jugador por toda la pantalla.

DoDonPachi es, por tanto, la culminación de los pegatiros; acaso un nervioso ejercicio que deja los pulgares con ampollas y la mente exhausta.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.