DONKEY KONG COUNTRY RETURNS

Tras un agradecido intento por rescatar las gloriosas 2D en Wii con el aclamado New Super Mario Bros, Nintendo no dudó en apostar por una línea de juegos al estilo de la vieja escuela, recuperando así la esencia de los clásicos plataformas de antaño.

Y a tenor de lo visto, su elección no podría haber sido más acertada, pues este desarrollo tradicional, cuyo mayor atractivo reside en la simplicidad de su planteamiento, gusta por igual a los usuarios más experimentados, así como a los novicios que aún se están iniciando en el género.

Huelga decir que este revival no se limita a repetir mismos los esquemas de toda la vida, sino que aporta consigo cierta originalidad, tal como ya sucedió con el emblemático título protagonizado por el fontanero.

Y así, Donkey Kong Country Returns introduce acciones inéditas que, como cabía esperar, tan sólo se podrán ejecutar agitando el denominado Wiimote, y permitirán al simpático gorila rodar, soplar, o incluso quebrar todo tipo de estructuras de lo más variopinto.

También llama poderosamente la atención el control basado en el uso del Nunchaku, aunque para ser francos, resulta preferible jugar con el mando en posición horizontal.

Y siguiendo con las innovaciones, merece la pena destacar el gratificante modo cooperativo en el que será posible manejar a ambos simios, Donkey Kong y su inseparable compañero de aventuras, Didi Kong.

Para tal fin será necesario coordinar a los dos personajes, de modo que el simpático monito se suba a la grupa del corpulento héroe, permitiendo así al bueno de Donkey Kong mantenerse en el aire, aunque sin llegar a volar, y rodar de forma ilimitada, entre otros movimientos.

Respecto a la modalidad para un jugador en solitario, también cuenta con la ineludible participación de Didi, que por defecto se subirá a la espalda del gorila para simplificar un poco el desarrollo, y de paso añadir sus dos corazones a la consabida barra de vida del valeroso primate.

Por todo lo demás, el sello que Rare supo imprimirle a sus anteriores creaciones también está aquí presente, aunque es Retro Studios quien firma esta magistral obra para la ocasión.

No en vano, el objetivo del juego sigue siendo aparentemente tan simple como recuperar las habituales bananas doradas, aunque para ello será necesario realizar un sinfín de actividades, ya sea colgarse, aventurarse con los populares barriles-cañón, apoyarse en diferentes monturas y por supuesto, adentrarse en los lugares más inverosímiles, que a su vez esconden valiosos tesoros en forma de monedas – necesarias para comprar numerosos objetos -, piezas de puzzle, y un largo etcétera.

En definitiva, nos encontramos frente a un plataformas puro y duro cuya calidad está fuera de toda duda, y con una curva de dificultad sabiamente ajustada, que permitirá exprimir el juego en función de la habilidad de cada usuario.

Esto quiere decir que los aficionados poco versados en la materia podrán completarlo sin excesivas complicaciones, pero tampoco se han descuidado a los jugadores hardcore, que encontrarán aquí un auténtico reto a superar en caso de querer finalizarlo en su totalidad.

UNA ISLA ENTERA POR DESCUBRIR

El mapa de la isla cuenta a su favor unas dimensiones más que aceptables, y presenta algunos escenarios exquisitos, entre los que se incluyen frondosas selvas, siniestros volcanes, infinitos mares e inexpugnables montañas.

Mención especial se merecen los fondos, muchos de los cuales están animados, sin olvidar aquella entrañable fase crepuscular en la que a duras penas se distinguen las siluetas de los protagonistas, resaltadas tan sólo por sus rojas vestimentas, facilitando así su localización en pantalla.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.