DONKEY KONG LAND

Cuando la fiebre por Donkey Kong Country aún no había bajado ni un grado, Nintendo y Rare volvieron a dar la campanada con el gorila más carismático de toda la selva en Donkey Kong Land.

Si bien el título apenas varía, el gran cambio vino dado por el soporte que recibió la nueva aventura, pues Super Game Boy y la vetusta portátil de Nintendo fueron las elegidas para que Donkey y Didi campasen a sus anchas.

Y aunque la mecánica básica del juego es la misma que todos conocéis, en Donkey Kong Land tuvieron a bien introducir nuevos elementos con el objetivo de elaborar una aventura distinta y no limitarse a la mera conversión.

De esta forma, hay fases bien diferenciadas – entre ellas, un fastuoso templo sumergido -, así como nuevos enemigos, entre los que destacan algunos cerdos voladores, carneros o tornados, capaces de desplazar a los sufridos protagonistas.

En lo que respecta a estos últimos, tanto Didi como Donkey siguen acaparando todo el protagonismo del juego, pero sólo aparece uno de ellos en pantalla – el que vosotros elijáis – y, cuando éste pase a mejor vida o ninguna en absoluto, aparecerá el segundo.

Pero aunque este bendito cartucho de 4 megas es diferente, mantiene muchas de las características de su “hermano mayor”.

Por ejemplo, abundan los niveles secretos, aparecen los personajes que protagonizaban las fases de bonus en DKC y se pueden grabar las partidas.

Otra de las constantes es la excelente calidad de los gráficos, porque entre otras cosas, se mantienen las texturas tridimensionales del anterior programa.

En todo caso, es mejor que lo comprobéis con vuestros propios ojos y de primera mano, porque el juego va sobrado de virtudes y diversión.

MAPA

También esta vez Donkey Kong, y su inseparable compañero de correrías, deberán abriese camino por un mapa en el que se marcan los distintos niveles.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.