DOUBLE DRAGON

Resultan innegables las aportaciones de Double Dragon al género de los beat’em up, pues sirvió en gran medida para asentar las bases de una gran multitud de títulos que le siguieron.

Fue en el año 1.987 cuando Technos consiguió hacer historia con este juego.

Sin embargo, debido a las consabidas licencias con terceras compañías para garantizar su distribución, principalmente en los mercados americano y japonés, es Taito la que figura en la pantalla de presentación, pero este es un detalle que no debería causar mayor confusión acerca de la empresa desarrolladora.

Con ocho escasos Megabits de memoria, Double Dragon ofrecía todo aquello que se le podía exigir a un título de estas características, e incluso más que eso, definiendo las pautas a seguir para un elevado número de juegos venideros de las más prestigiosas compañías.
Sirviéndose de una perspectiva isométrica, aunque diferente de aquella a la que estamos habituados por norma general, los protagonistas tienen la capacidad de desplazarse sobre los tres ejes X, Y, y Z.

Este detalle, a priori insignificante, dotaba al programa de una libertad inusitada, ofreciendo un mayor dinamismo en la interacción con el escenario y al mismo tiempo conseguía mejorar el desarrollo de los continuos combates.
En lo referente a las posibilidades de cada luchador, pese a que a día de hoy pueden resultar parcos en movimientos, lo cierto es que para el año que nos ocupa supuso toda una revolución el hecho de, además de servirse de las frecuentes patadas y puñetazos marca habitual del género, ejecutar sendos y contundentes codazos, rodillazos e incluso voltear a los enemigos si la situación lo requería.

Unas habilidades que no resultaban exclusivas de los personajes principales, pues este completo abanico de golpes estaba a plena disposición del resto de enemigos a abatir.
El último aspecto a destacar, más importante incluso que los anteriores en cierta medida, había que buscarlo en la opción que nos brindaba el juego de hacernos con los servicios de determinadas armas y objetos.
Y así, un hecho que podría resultar trivial le otorgaba al programa una nueva dimensión jugable.
Por norma general las armas estaban en posesión de los enemigos repartidos a lo largo de cada zona, siendo preciso arrebatárselas para conseguir hacer uso de ellas.

Por contra los objetos formaban parte del escenario en el que estaban perfectamente integrados, ya fueran rocas, cajas, y un largo etcétera, sirviendo a su propósito a modo de armas arrojadizas.
Y como en todo buen beat’em up, no podían dejar de hacer acto de presencia los voluptuosos enemigos finales, capaces de amedrentar al más osado con su sola aparición en pantalla.
Pese a que todos ellos contaban con unas rutinas de ataque bastante predecibles y sencillas de memorizar, su enorme resistencia a nuestros golpes eran motivo de sobra para justificar su función como jefes finales de cada nivel.

A este explosivo cóctel sumadle unas músicas de las que perduran en el recuerdo desde el primer momento, y un modo para dos jugadores de ensueño, en el que el número de enemigos además se multiplicaba por dos, y tendréis a vuestra disposición un clásico imperecedero, que es el referente de una época y de una forma de hacer que ya no se estila en nuestros días.
VERSIONES DISPONIBLES
Double Dragon se trata con toda probabilidad de una de las sagas sobre la que se han realizado un mayor número de conversiones, de las que a continuación haré un breve repaso.
Como anécdota, aunque realmente no lo es tanto, las segundas partes resultaron demasiado continuistas y ciertamente parecidas a los originales.
Partiendo de las mejores versiones disponibles, aquellas adaptaciones que brillan por encima del resto, donde sin duda Mega Drive se merece una mención honorífica en este apartado.

Le siguen de cerca la versión de Super Nintendo, aunque su desarrollo diferenciado de la coin-op le restaba parte del carisma intrínseco del original, y Atari Lynx que llegó a contar con una adaptación magistral donde las haya.

En este selecto grupo de las mejores versiones disponibles es preciso hacer una pequeña referencia a Game Boy Advance, que dispuso en su extenso catálogo de una brillante conversión del título.

En lo que respecta a las máquinas de 8 bits, existen notables diferencias entre ellas.
Las peores quizá resultaron las adaptaciones de Amstrad CPC y Spectrum, programadas para la ocasión por Binary Design, y que adolecían de una lentitud que lastraba en gran medida el resto de sus virtudes.

Algo mejores eran las versiones para Commodore 64 y, como no podía ser de otra forma, de los ordenadores compatibles de la época.

Y notables resultaron también las adaptaciones de Game Boy, Game Gear, NES y Master System, cuyo nivel de adicción nada tenían que envidiar al arcade original.

Por encima de estas, sobre todo en cuanto a nivel gráfico se refiere, destacaron las versiones de Amiga y Atari ST.

Y la mayor sorpresa de todas, Atari 2600 llegó a disponer de su correspondiente versión, programada por Activision nada menos, allá por el año 1.989, muchos años después de la muerte de la consola.

Es necesario destacar que se llegaron a lanzar un gran número de títulos de la franquicia, incluyendo el no demasiado bien parado The Rosseta Stone, la tercera entrega de la serie, pero de los juegos clónicos sobresalía el soberbio Battle Toads VS Double Dragon que fue comercializado en Super Nintendo, entre otras plataformas, siendo esta la mejor versión de todas sin lugar a dudas, un apasionante juego de dificultad probada y desarrollado por Rare, nada menos.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.