DUKE NUKEM

Duke siempre había parecido un personaje lo bastante procaz y bravucón como para imaginárselo corriendo en una Game Boy Color.

A priori, podría pensarse que los cambios necesarios para adaptar al impulsivo protagonista a la portátil implicarían una deformación inevitable en la intensidad de acción y violencia que, hace lustros, el polémico héroe representó para los usuarios de PC y consola.

Pero basta con jugar escasos minutos para exterminar cualquier posible duda, como si se tratara de los mutantes a los que con tanto regocijo aniquila el intrépido Duke Nukem.

Y es que esta aventura consigue enganchar desde el principio, cuando el excelentísimo camorrista es raptado por los zorgonitas.

Estos perversos alienigenas realizan experimentos genéticos de la peor clase imaginable, y para la ocasión se han propuesto utilizar el cerebro del inconfundible héroe con la finalidad de dominar el universo.

Por fortuna Duke es un hombre de recursos y no tarda en escapar del calabozo donde lo tenían cautivo, dando paso a una divertida aventura cargada de disparos, mutantes realmente agresivos y niveles de lo más variopinto.

Por descontado, “El Rey” se enfrentará a los poderosos zirgonitas, pero también a zombies creados por esta deleznable raza alienigena, a bichos de todo tipo y pelaje que pretenden inocular su cuerpo, a gusanos que explotan al morir y, en definitiva, a una extensa lista de seres tan repulsivos que sólo mejoran tras dispararles.

Es entonces cuando empieza la orgía del gatillo fácil y el usuario llega a la inequívoca conclusión de que Duke no ha perdido ningún elemento esencial en su paso a portátil, o al menos ninguno que no pudiera disfrutarse ya en las entregas originales.

Ha cambiado la escala, en efecto, pero su humor irreverente y zafio y la generosidad con que riega la pantalla con las hediondas vísceras de sus enemigos se mantiene inalterable, como bien podréis comprobar desde el siguiente enlace.

No podía ser de otro modo.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.