E.T. ENTERRADO Y APLASTADO.

No os alarméis, pues tras éste sonoro titular se esconde una de las leyendas negras más famosas del videojuego, y uno de los mayores “fiascos” que se recuerdan. Ésta leyenda es popular, entre otras circunstancias, por tratarse de hechos reales. Nada que ver con las patrañas que circulan a día de hoy por la red sobre el muñeco asesino de Tails (Tails Doll), o la recreativa creada por el Gobierno que incitaba a los jugadores al suicidio. Pero dejemos aparcadas por el momento éstas historias tan imaginativas. Poco antes del estreno de la famosa película de Steven Spielberg, Atari consiguió los derechos para versionar el largometraje a un prometedor videojuego, protagonizado por el pequeño extraterrestre que no tardaría en robarle el corazón a cientos de espectadores en la gran pantalla. Sin duda una garantía de éxito para el producto. Fue el propio Spielberg quien sugirió que el programa resultase un juego a imagen y semejanza del Pacman, que tan buenos éxitos había cosechado en el terreno del ocio electrónico, pero los programadores de Atari optaron finalmente por desarrollar una aventura relativamente compleja en la que el protagonista tenía como cometido buscar piezas de teléfono repartidas por el escenario. Los problemas surgieron a la hora de desarrollar el juego, con un muy escaso margen de tiempo para obligar al producto a coincidir con la película en la que se basaba, lo que facilitaría sin duda las opciones del deseado éxito. Para costear el precio de la licencia, que resultó ser ciertamente elevado, Atari decidió producir más cartuchos que el parque de consolas instaladas, confiando siempre en el éxito del producto que se traían entre manos. Cuando finalmente fue posible adquirir el cartucho, los jugadores contemplaron horrorizados que en realidad se trataba de un juego poco menos que lamentable a todas luces, con un protagonista que lucia el nada saludable aspecto de una patata que se movía por unos escenarios muy poco trabajados. La negativa reacción de los jugadores ante el ¿juego? fue tan conocida en el sector que incluso a día de hoy se recuerda. Los planes iniciales de Atari eran que motivada por el éxito de la película, la gente querría comprarse consolas para poder jugar con el extraterrestre con aficiones de telefonista; pero la triste realidad es que debido a la nulidad de ventas, los costes de almacenaje empujaron a la compañía a tomar una decisión drástica, obligándola a enterrar en el desierto unos cinco millones de unidades para deshacerse de ellas. Pero la noticia se filtró, y rápidamente empezaron a aparecer jugadores ansiosos por conseguir copias gratuitas del mismo. Para evitar males mayores, finalmente la compañía optó por la contratación de descomunales apisonadoras para posteriormente cubrirlos todos con cemento. Incluso hay quien afirma que los sótanos de Atari continúan llenos de copias del fatídico cartucho.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.