ECCO THE DOLPHIN

Para unos, es una obra de culto; para otros, un tostón sobrevalorado.

Con Ecco the Dolphin no hay medias tintas: o lo amas, o lo detestas.

En cualquier caso, pocos juegos han reflejado mejor el clima que se vivía en Sega América a principios de los 90, con la guerra contra Nintendo en todo su apogeo.

Tras demostrar su valía como productor en juegos como Spider-Man o Chakan: The Forever Man, Ed Annunziata comentó a sus jefes en SEGA una idea que llevaba rumiando desde hacía meses: crear un juego protagonizado por un delfín.

Ed estaba obsesionado por la obra de John C. Lilly, uno de los inventores del tanque de aislamiento y un apasionado de los delfines, quien aseguraba haber contactado, en pleno viaje de drogas alucinógenas, con unas entidades cósmicas conocidas como Earth Coincidence Control OfficeE.C.C.O. -.

Annunziata se inspiró en aquello, y también en un libro llamado “The Founding“, narrado en primera persona por una ballena jorobada, para diseñar una aventura absolutamente delirante, en la que el jugador encarnaba a un heroico delfín que debía salvar la Tierra de unos malvados extraterrestres.

MEDUSAS Y TEMPLOS ATLANTES

Tras recibir luz verde por parte de SEGA, Annunziata se puso a trabajar junto a los húngaros Novotrade para crear esta fantasía submarina que nadaba, nunca mejor dicho, a contracorriente del mercado.

A diferencia de las mascotas de la época, Ecco no era un animal antropomórfico, sino un delfín “de verdad” que nadaba a toda pastilla y se comunicaba con otros cetáceos.

Incluso a la hora de utilizar objetos, el jugador debía empujarlos con el morro, siempre con un ojo puesto en el medidor de oxígeno; algo que no era sencillo cuando tocaba explorar auténticos laberintos submarinos repletos de corrientes y criaturas marinas poco amistosas, como medusas o tiburones.

Por fortuna, contábamos con las pistas que nos ofrecían unos cristales, de origen inequívocamente extraterrestre, llamados Glyphs.

Ah, y también viajábamos hasta la prehistoria gracias a una máquina del tiempo diseñada por los atlantes.

En serio.

Ecco the Dolphin se parecía muy poco a los documentales de Jacques Costeau.

Quizá por eso, y por desplegar unos gráficos realmente hermosos, causó auténtica conmoción cuando llegó a las tiendas en diciembre de 1.992, sobre todo en Estados Unidos.

La prensa destacó, principalmente, la originalidad de la propuesta, que SEGA exprimiría en sucesivas secuelas – Ecco II: The tides of Time y Ecco Jr. para Mega Drive, y Ecco: Defender of the Future para Dreamcast y PS2 -.

Annunziata seguiría facturando para SEGA otros juegos notables, como Vectorman, Kolibri y The Adventures of Batman and Robin, antes de abandonar la compañía.

Posteriormente, recalaría en Nokia, donde pondría en marcha diversos títulos para N-Gage.

En 2.013, Ed y parte del equipo de Ecco anunciaron sus planes para desarrollar una secuela espiritual, bautizada como The Big Blue, pero no lograron recaudar el dinero necesario a través de Kickstarter… No todo el mundo es tan osado como la SEGA de los 90.

EL DELIRIO SUBMARINO

Aliens, viajes en el tiempo… Ecco era tan bonito como chalado.

Para qué lo vamos a negar.

LA VIDA BAJO EL MAR

Algunas criaturas marinas, como las orcas, eran más sociables que otras.

Malditos peces globo…

UNA OBRA MAESTRA

Así definieron no pocos redactores a esta original propuesta de SEGA, que fue galardonada con notas sobresalientes en diversas publicaciones.

Algunos profesionales del sector no compartían este entusiasmo, pero así eran muchos redactores de la época, especialmente entre la prensa americana: unos seres de luz, al igual que Annunziata y el delfín protagonista.

Así, llegamos a leer cosas como que se trataba de un gran juego, digno merecedor de un diez si no fuera por su enorme dificultad.

Menos mal.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.